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Mostrando las entradas de agosto, 2014

CAPUCCINOS DE CANELA

“¿Qué sigo haciendo?” Se preguntaba una y otra vez Paulina Barrionuevo al estar lavando los trastes usados para la cena que tuvo en solitario. Horas antes, ella había invitado a su novio a cenar en su departamento, todo, en aras de festejar que el Museo de la Cultura Maya la ha invitado a exponer parte de su material fotográfico… desde que recibió la llamada a su teléfono, no lo podía creer y de inmediato pensó en hablarle a Héctor, pero no contestaba, envió un mensaje de audio por whatsapp para expresarle la noticia, a lo cual, sólo recibió un icono de un pulgar arriba. Luego ella lo invitó a cenar a su casa; y ahora, está lavando los trastes de su cena en solitario. A Héctor se le hizo fácil cancelarle a último momento porque uno de sus amigos, Mario, su compañero inseparable de la preparatoria, se volvió a emborrachar y tuvo que ir por él. Paulina se preguntaba cada vez más si valía la pena seguir con su novio, un novio que pasaba más tiempo con su mejor amigo que con ella.
Mensaje…

INEVITABLE.

Inevitable, simplemente es inevitable el tenerte tan cerca, poder sentir en mi alma tu aroma frutal y crítico, escucharte de todo lo que guardas, lo que tienes, lo que has vivido y que sólo esté ahí, inevitablemente adorándote en silencio, como si fuera una tumba, una roca que se gasta los días en la contemplación del tiempo pero estoy aquí, tan cerca de ti para contemplarte inevitablemente. Puedo andar con la seguridad necesaria para confesarte lo que siento por ti aunque obtenga un severo rechazo, siendo el peor de los casos, pero por lo poco o mucho que he llegado a conocerte, sé que me darás una sonrisa con un excusa escueta que me ayudará a bien vivir, inevitablemente, pero algo dentro de mí me dice que también has pensado esto, eso es peor, porque pongo en mi cabeza todos los escenarios posibles como los irreales y todo resulta positivo, todo está listo para ser una gran fiesta llamada vida pero es cuando llega la realidad, y pues, aceptarme y que dejes a tu novio por mí, será u…

ENCUÉNTRAME...

Encuéntrame ahí,      donde las piedras      cambian de nombre      y se hacen llamar nubes;
               búscame en ese lugar                que se esconde                      en el fondo de tus sueños;
   ven hasta aquí, donde el mar es turquesa      y el cielo llega para adentrarse        en cada gota que vuela entre las olas…
                         encuéntrame,                                       porque el amanecer
                                                                  está próximo.

GRATITUD

Escribo estos versos desde la muerte, he muerto, sí, entre llantos y cenizas escribo esto que no quedará como mi epitafio y entrego aquí un poema de amor para que así logre encontrar un poco de redención que se me ha negado por no tener en el corazón un poco de ese brebaje místico llamado amor... espero, algún día, alguien logre leer este poema y pueda descifrarlo, entenderme, conocerme entre palabras llenas de símbolo para que recite en voz alta, ante el viento que no he muerto mientras lean mis versos; vivir de prestado en el tiempo que me otorgan para dictaminar que no he muerto, que no estoy, que nunca me fui, que siempre estuve nadando en los labios, en el aliento de las personas que han encontrado en mis letras un poco redención, lo que a mí se me ha negado por callar, morir de amor entre las sombras que llegaron para mirarme al espejo y encontrarme con alguien ajeno a mí, perder la cabeza, encontrarla y arrojarla lejos en el fondo del cenote que se encuentra en el centro del divino laberinto que he fo…

GRACIAS POR AMARME

—No, no, no. Ahora me vas a escuchar, Juliette. —¡¿Qué?! —Sólo te pido que me escuches para que luego te vayas. —¿Escucharte qué? —Nunca lo sabrás si no te quedas. —Juliette pensaba mi oferta. —Está bien, tienes un minuto. —¡Te necesito! Sorprendida, dio un paso atrás para dar media vuelta. Fui hasta ella para tomarla del brazo y girarla. —No, esta vez no escaparas. ¡Te necesito! ¡Te necesito, Juliette! —Dije. Se soltaba de mi mano para seguir su camino. Otra vez fui hasta ella pero la abracé, y a regañadientes quiso librarse de mis abrazos. —¡Déjame o grito! La besé, nos besamos. Quería librarse pero poco a poco se entregó al beso. Acerqué mis labios a su oído y le dije tiernamente: —Grita entonces… —Nos volvimos a besar. —Pero sabes que yo no puedo amar… que yo… —Mira, mujer, y pon mucha atención en esto: Te amo, y te necesito para protagonizar esta vida. No te pido que me ames de la misma forma que yo te amo. —¿Cómo te puedo amar si no sé amar? —Para que puedas amar debes ser amada, amada con…