jueves, 31 de julio de 2014

JUEGO DE CONQUISTA (poema erótico)

Cálidamente muerdo tus labios,
puerta de entrada a tu cuerpo
donde tu alma es el guardián
derramándose por tu mirada;
muerdo, tierna y salvajemente
muerdo tus labios de cereza;
y los tomo prisioneros de mí,
derribando las puertas de ti
permitiendo al ejercito etéreo
de besos, de caricias, y hambre
de tu cuerpo, de saciarse de ti,
baje en desquiciante procesión,
arrebatándote de este tiempo
al capturar, tomar, secuestrar
y  morder de tus senos dulces
que indican la derrota ante mí
cuando tus piernas se expresan
como fieras serpientes marinas
buscando el fuego del cielo.
Son mis manos las que llegan
a ellas como cientos de sombras
que buscan envolverlo todo
entre caricias, avanzada indómita
donde mis labios esperan  la señal
para caer como aves de rapiña
y así reclamar el fruto de su presa.
Entregar a tus piel el frágil toque
que se multiplica, se muestra infinito
convirtiéndose en fuego y relámpago
para entregarse a mí en dulce
y exquisita rendición…
pero cuando se da la señal de ataque
tu cuerpo despierta del éxtasis
para volcarse a la dominación de mí;
donde tus besos aprisionan mi ser
dentro de los laberintos de caricias
que pones ante mí, ante lo que soy
doblegándome por completo
al ritmo que se esparce en resonancia
de ti, de tu cuerpo, de tu sexo;
marcando la pauta para esto
y voy rendido a caer a tu abismo,
cuando me sientes dentro,
explorando tu santuario que arde
ante el perfume de miles de amapolas
que se abren para recibirme, albergarme
ante la bienvenida de este fuego
que cada instante exige morir contigo;
adentrarme, más, más, perderme en ti
al estar recorriendo en grandes bocanadas
de placer el laberíntico santuario de ti.
Lo que empezaba como una conquista,
ahora, al morir juntos, en espasmos
que salen, escapan de nuestras bocas
para vestirnos de nosotros y sabernos
que no hay conquistad o vencido,
que sabemos ahora que siempre
me darás la muerte, siendo tú
mi hermoso redentor cuando el placer
 nos estalla en un orgasmo naciente
del fruto de nuestros cuerpos.



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miércoles, 30 de julio de 2014

TE AMO, NO TE QUIERO

Buscas saber si en mí puedes tener un noviazgo,
cuando busco algo más en esta vereda;
no quiero tomar tu mano y cantar la alegría de tenerte
pues ya estoy grande, no quiero ser pueril, no, no más.
Soy quien soy ahora, reconociéndome en los espejos
y sé bien que no quiero un noviazgo sencillo
porque mi vida la he preparado para el camino final
donde pondré mi alma, mi cuerpo, mi sangre y pensamientos
como alimentos para encender la flama del amor
que arderá en la lámpara de aceite de ti y de mí;
no vengo aquí por un noviazgo, algo pueril,
estoy aquí y presente para una relación verdadera.
No te obligo a nada, no lo hago ni lo haré,
pero si no sabes responder a esto...
mejor dejemos este juego así
y pensémonos como una fantasía que pudo ser fantástica
para que cada uno busque lo que tanto ha soñado.
Sin arrepentimientos, sin dudas, sin nada que echar a perder.
Te amo, pero no te quiero como algo sencillo,
te amo profundamente que te deseo en mi vida.





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PUES SÍ, NO TE AMO


Pues sí,
resulta que no te amaba tanto
como en verdad lo decía,
será cosa pueril
o sin sentido alguno.
Sigo subiendo la montaña
y con cada paso
recuerdo que no te amaba tanto
como aquellos besos que te daba,
por qué, qué ha cambiado.
Salgo de entre las olas
que el mar Caribe regala
a quienes quieren vida nueva
y entre cada gota
que se posa en mis labios
escribo tu nombre que se desvanece al viento
para decirme que no te amaba tanto
como aquellas noches en que te hacía el amor.
Fuiste tú o fui yo, qué pasó;
no lo sé, realmente no lo sé
y me pierdo en aquellos nuevos recuerdos
que llegan desfilando
para colocar una galería móvil
de eventos que se van echando sus raíces
para comer de los frutos de mí.
Amor que no eres de mí, ajeno, total ajeno a mí,
no te amaba tanto como lo dije una vez
y no me reproches nada, no lo hagas ahora
porque quien sembró la semilla de este no amor.
Amé tu máscara, pero no te amo a ti.



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RESULTADOS

Danza ante mí
tu piel blanca
que se marca con el sol
y te pienso, ando loco, te pienso
soltando las amarras al miedo
para ir hasta a ti
y saber que vienes,
que sientes, lo piensas, también;
pones en las manos
de esta mirada clavada en ti
lo poco o mucho
que tu alma entrega
como un fruto
para ir retirando de él
las mentiras y máscaras,
para lograr conocerte mejor
sin el temor
de irnos por la mañana.
Andar taciturnos
y llenos de llenarnos
uno con el otro,
vivir las noches en eterna dominación
donde soy tu presa
y eres mi cazador, luego, viceversa,
entendiendo que eres tú
quien marca los pasos para esto,
para cambiar roles
dentro de la vereda que imaginamos juntos,
tocando el mundo con sonrisas
que serán herramientas
para destruir los problemas.
Vienes, no vienes; no voy, pretendo,
andamos locos en este encuentro,
en este juego de arriesgarnos
sabiendo de antemano
que al hacerlo sabremos el resultado.



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lunes, 28 de julio de 2014

RESONANCIA NUESTRA

Llamándote de todos los nombres,
en todos los idiomas;
en cada lengua y sonido silvestre,
por doquier, en todos lados;
recorriendo mares y volando montañas,
gritándote, marcando los vientos
con esta voz que  te busca
como lo hace mi alma.
Sigo en la lucha, en la fortuna y destino
para hallarte, encontrarnos en una sonrisa;
y sé bien que también me llamas,
te escucho entre el silencio
que sólo el cantar de la luna puede dar;
sé que dices mi nombre
en todos los idiomas, en todas las lenguas,
en cada sonido y resonancia.
Mientras llega el momento,
sangraré mi alma en versos
para ponerlos en mensajes que estallarán
dentro de las estrellas
que anuncian el alba y señalan la noche, 
cantaré tu alma en el viento
para que el mundo sepa de ti,
y sepas de antemano que pronto estaré ahí,
junto a ti, mujer, amor mío, de nosotros.
Un gota más de mí, un poco más
que se mezcla en el mar para volar a los cielos
como lluvia y vivir, vivir en eterno ciclo
que anuncia que nos llamamos de todos los nombres,
de todos los idiomas, en todas las lenguas 
y sonidos silvestres, creando resonancia de ti, de mí, nuestra.

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OCHO LÁGRIMAS, UNA MÁS

I

Pones en mis labios tu nombre
para luego irte,
alejarte pensando que no pasa nada
y siembras en mí, mujer,
la semilla de tu recuerdo.

II

Hoy, volví a recordarte, mujer,
volví a caer en tus ojos
cuando cerré mis ojos
y sentí como el veneno
que un día me dejaste, volvía a mí.

III

Impregno estas letras
con lo ominoso de mi alma
por si las logras leer,
si logran llegar a ti,
tengas en los ojos un poco del veneno de ti.

IV

Confundes, me pierdes,
me llevas a saltar abismos
con los ojos cerrados...
lo disfrutas porque sabes
que por ti muero, por ti vivo.

V

Cansado de que las aves me vean llorar;
cansado de que el viento tenga
que ser quien limpie este rostro
que se ha roto por tu corazón.

VI

Mis brazos caen rendidos
de esperar tu cuerpo, caen fríos,
llenos de nada, de tu ausencia
y resignados a que no vendrás,
que morirán sin ti.

VII

Las estacas de este corazón
que lo hacen sangrar,
ya cumplen el trazo de los ríos de mi vida
en busca de su mar,
fuera de mí, fuera de todo.

VIII

Dentro de mis manos se gesta
el odio necesario para ofrendarlo a tu recuerdo
pero recuerdo que sigo amándote
y comienzo a odiarme a mí.




LA ÚLTIMA LÁGRIMA

Pues sí, tengo roto el corazón
si es que puede romperse;
fragmentarse en varios trozos
que al caer estallan
para no volver a unirse...
siento el aire pasar entre lo huecos
que ahora tiene mi corazón
delatando un silbido melancólico
para llevarme de la mano
al Monte Yomotsu, andar a ciegas,
como sonámbulo entre la oscuridad
para caer y no saber de mí...
pero no doy paso alguno,
me quedo aquí
lacerándome con recuerdos, aromas,
y esencias que se van perdiendo
entre tanta sombras que han llegado a danzar.
Cómo olvidarla, cómo negar su figura
vestida de porcelana blanca
con esos ojos lucíferos, tan tremendos
y monstruosos que hacían me arrodillara
a sus largas piernas que besaba
hasta caer con tu perfume, rendido de la noche...
tengo el corazón roto,
sangrando lágrimas y pereciendo a cuenta gotas
en espera de que llegue el alba
y me borre de esta tortura
que ahora se ha instalado
para hacerle el amor a mi alma.



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LA MARCA DEL PLEAMAR

En el frágil vaivén
  que tiene el mar
cuando besa la costa
  incrementando dulcemente
la marca del pleamar;
  es cuando pienso en ti.
Recuerdo tu figura blanca
  y tan tersa a mis ojos;
pero ha llegado el momento
  en que le digo adiós
a todo lo que fue,
  lo que es y lo que puede ser.
Olvidarte, fingir olvidarte
  para andar con mis propias alas,
enamorarme de alguien que no seas tú,
  muy ajeno a ti, a todo,
y vivir esta nueva vida
  sin estar pensando si me amas,
si aún me amas
  o si algún día vendrás.
Me despido de la tortura de tu presencia,
  cierro los candados en sus puertas
para dar la media vuelta a ti
  y andar pleno, vivo,
sin ti, sin tu presencia como fantasma.
  Adiós, sólo adiós
para liberarme de ti
  y avanzar a vivir, vivir...
muy lejos de ti.




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NUEVO ANDAR A LA LEJANÍA

Las nostalgias llegan como aquellas flores
que van cayendo de los árboles
que un día estaban lleno de vida
y hoy nos perdemos en el vaivén de la soledad
donde nos hacemos extraños a cada instante,
dominados por la nueva historia
que llega a nosotros por individual;
mientras estás en tu cielo pensando
en todos aquellos besos que no lograron volar
de mis labios para anidar en tus labios
y yo estoy aquí observando la noche
pensando que cada día nos muere algo en nosotros
y que llegará el día en que tú y yo
nos extingamos del amor, de nosotros...
para olvidarnos de ti y de mí,
de que fuimos algo, de nosotros.


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miércoles, 23 de julio de 2014

CORAZÓN DE CEREZA

Corazón de cereza,
camino al abismo
donde no hay miedos
y uno es libre
para saltar en el fondo.

Abismo,
corazón de cereza.


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PUES SÍ...

Pues sí, me acepto vulnerable
y por ello vengo a expresar que te extraño,
que sí he pensado en ti
aunque no sé si hagas lo mismo conmigo.

Quisiera poder expresar más,
pero sólo es lanzar sentimientos al mar
para que se alejen pronto
y vayan a otras tierras a descansar,
a playarse sin la caricia del pleamar.


domingo, 20 de julio de 2014

FORTALEZA

   Soy caprichoso,
quiero enamorarme
   aunque duela,
aunque sea placentero,
  sea asombroso o lleno de oscuridad
soy detestable,
  quiero enamorarme perdidamente
hasta dar mi vida
  aunque mañana esté sufriendo,
desgarrado en lágrimas por ese amor; +
  soy quien soy ahora,
listo para enfrentarme al amor,
  tomarlo entre mis manos
y saber que ahora puedo distinguir perfectamente
  con quien podré tomar ese amor entre manos
para ir avivándolo y colocarlo en el jardín de la oscuridad,
  y arda como una estrella más.
No quiero una relación de un mes, un año...
  tengo una vida dispuesta a compartir,
a construir juntos, como murallas, fortaleza de dos siendo uno.



UNA TAZA DE CAFÉ...

Es en el café
donde siempre te recuerdo,
   siempre estás
ahí de una forma presente,
   nada etérea,
sublimemente tangible entre el aroma
y el sabor del café.
Es cuando siento el calor
de la taza en mis manos
cuando logro
saber que son tus manos
   las que llegan
para cerrar mis ojos
   y entregarme a ti.



sábado, 12 de julio de 2014

EL AMOR NO TIENE GENERO

Pones tus ojos
en lo que no comprendes
para según tú
juzgar y dictaminar
la ignorancia
que te supura del corazón
porque no es de ti
el no comprender,
saberte arropado
entre las emociones
que un corazón
nunca podrá ocultar.
Dices a los vientos
que un hombre
no puede amar a un hombre,
que una mujer
no podrá jamás
amar a otra mujer;
te aterra el saber
que el genero
es una vasija
que se llena como amor
pero lo reprochas,
te da asco
el poner en tus labios
la palabra homosexualidad.
No entiendes,
no sabes lo que es luchar
por un corazón verdadero,
un amor...
No alces la voz
si sólo dirás una mentira
que te hace sentir bien,
porque nunca sabrás
te condeno, te condenas y te condenaras
a nunca saber
lo que en verdad
significa el amar.



miércoles, 2 de julio de 2014

EL JUEGO (relato erótico)

En estos últimos días, se ha concretado en ti una carga laboral fuerte; te he visto estresada y un poco tensa; el viernes y el sábado fueron días clave y los dos últimos de esta etapa laboral. Pero fue el sábado, alrededor de las 14:00 horas; cuando en tu descanso, tu teléfono celular te indicaba que había recibido un mensaje de texto, era mío:


“Hola, sé que han sido días fuertes, pero hoy ven a mi casa a las 8pm. Tengo una sorpresa para ti. BESOS (Por cierto, tu caminar es muy sexy).”

El sol hacia su recorrido habitual, la noche caía y la hora de la cita llegaba; fue cuando tocaste a mi puerta, está se abrió para que pudieras apreciar que había una iluminación tenue ambientada por velas que dejaban ver algunas alfombras, tapetes, almohadas y telas colgando del techo; era un ambiente árabe, como si fuera la tienda de un sultán en el desierto; se escuchaba música étnica de esos enigmáticos lugares, el olor que percibías era de la comida que estaba en una pequeña mesa rodeada de almohadas y cojines al igual que algunos inciensos. Cuando entrabas al lugar, te abrace por detrás, besé tu cuello, acerqué mi rostro al tuyo y te di la bienvenida. Tu sonrisa me confirmaba que esto, era de tu agrado.

Nos sentamos sobre el piso, muy cómodos por los elementos decorativos que estaban destinados a ti; cenamos algo de comida tradicional y étnica de la misteriosa Arabia, acompañados de la bella música, las fragancias nos rodeaban en el ambiente. Ya en la última copa de vino, me dabas las gracias por esta sorpresa; pero te confirmaba que la sorpresa aún no te la mostraba, pedí disculpas para retirarme un momento y regresé a ti con una tablero de madera. Tu rostro mostraba un semblante extrañado pero lleno de curiosidad y es que había construido un juego para nosotros, el cual constaba de un tablero de madera, en él, encontrábamos 21 casillas, las cuales en su interior tenían tallado un símbolo de la “Ley de Jamsa” que es el ritmo de los cinco dedos para temperar el deseo, marcan las virtudes y significados de la palma de la mano en el amor como en la vida, digamos que es parte del Kama Sutra; es por ello el ambiente que se creó para jugar este juego. También, hay 69 tarjetas con un escrito en ellas, dos figurillas de madera que simbolizaban el sexo masculino y el sexo femenino, y por ultimo pero no menos importante, un dado.

—El objetivo del juego, —te expliqué— es tirar el dado y avanzar el número de casillas que éste indique; todo para llegar al final, a la última casilla. Quien llegue primero ganará el juego pero al momento de que tu figurilla llegue a una casilla, levantaras una tarjeta para leerla en voz alta y es que cada tarjeta tiene una acción que debemos cumplir al pie de la letra, y esas tareas, están regidas por acciones eróticas. Antes de empezar el juego, debes escribir en un trozo papel lo que quieres que haga el otro cuando llegues al final del juego; digamos que sería el premio al obtener la victoria.



Te entregué papel y pluma para que plasmaras tu premio; por mi parte hice lo mismo. Doblamos nuestros papeles, les pusimos nuestro nombre para lograr identificarlos y los colocamos dentro de un pequeño cofre de madera.

Ahora, era el momento de jugar. —dije—.

Nos acomodamos uno en frente del otro pero con el tablero separándonos; te hice entrega del dado para que lanzaras primero. El dado caía sobre el tablero y marcaba el número “seis”. Avanzaste la figurilla a lo indicado y tomaste una tarjeta:

“En el amor, en las artes amatorias; la lengua es quien disfruta más un encuentro entre amantes”
Tarea: Deben darse un beso, pero solo usando la lengua.

Antes de que terminaras de expresar la acción que se debía realizar ya me encontraba a un lado tuyo; recuerda que yo hice las tarjetas, ya sabía que se tendría que hacer. Ya, sentado cerca de ti, me acerqué a tu rostro y comenzamos dicha labor; nuestras lenguas jugaron un poco entre ellas como si fueran un par de amantes acariciándose por completo, así como las serpientes que se enredan en una danza para el apareamiento, nuestras lenguas jugaban a amarse. Después de unos minutos, nos separamos; debíamos terminar el juego. Era mi turno. Lancé el dado, y éste me indicaba el número “cuatro”, avancé mi pieza y tomé una tarjeta, ésta decía:

“La boca expresa palabras, la voz ideas; pero los labios son la puerta que abre las puertas del alma.”

Tarea: Solo con tu boca, debes desabrochar cada botón de las prendas que porte el otro; y así se deben quedar.

Para mi fortuna, portabas una blusa; entonces sentada sobre tus piernas, me acerqué a tu cuerpo. Lentamente colocaba mi boca por cada botón en tus prendas, lentamente los liberaba de su labor de sujetar, uno a uno fueron vencido por mí hasta llegar a tus pantalones, donde con un poco más de esfuerzo logré desabrocharlo. Lo conseguí, pero tu cuerpo ahora tenía ropa desabrochada, pero como lo indica la tarjeta, así la debes de dejar. Tiraste el dado, “tres” marcaba esta vez y la tarjeta:

“El mensaje del deseo, solo puede ser expresado, no con palabras, sino con la piel y la caricia del amante”

Tarea: Desnuda tu espalda, y colócate bocabajo. Tienes que adivinar las letras que tu compañero(a) traza sobre tu piel con la lengua.


Lentamente te quitabas la ropa y te recostabas; acerqué mi boca a tu espalda media y comencé mi faena; adivinabas las letras que lentamente trazaba sobre tu piel con mi lengua; algunas eran de trazo corto pero otras eran complicadas; para mí era la excusa perfecta para lamer tu piel. Reto cumplido, te incorporabas y te acercaba la blusa para que la sobrepusieras en ti, cuando simplemente la tomaste, para no vestirte. Estabas desnuda de la cintura hacia arriba; decidiste así continuar el juego. Era mi turno al dado, y mi figurilla avanzó “seis” casillas, tomé una tarjeta y en voz alta:

“No hay más puro alimento, que la pasión del cuerpo de tú amante”

Tarea: Verterás una porción de alimento dulce, sobre una parte que elijas del cuerpo de tu compañero(a) y comerás hasta acabártela.

Tome un poco de mermelada de fresa, la cual coloqué alrededor de tus senos; después, con mi lengua retiraba y comía dicho alimento; pasaba mi lengua una y otra vez hasta no dejar nada de lo que en ti había vertido. Comí y lamí sobre tu piel dejando en mis labios un sabor dulce pero no de lo que vertí, sino de la sensación de tu piel. Ahora, continuamos el juego; tu suerte mostró un “cinco” y la tarjeta nos revelaba:

“El sonido, elemento primigenio de la vida; y es también el mensajero entre dos amantes que deben amarse con el sonido.”

Tarea: Debes acercarte al oído de tu pareja, y fingir un orgasmo.

Al parecer, dicho acto no te incomodó y de manera sutil como felina, acercabas tus labios a mi oído derecho; de tu voz emergían sonidos que hacían vibrar mi cuerpo, mi sangre se convertía en fuego y acompañabas tus palabras con pequeñas lamidas, y terminabas mordiendo levemente mi oreja. Tomabas de nuevo tu postura y en mi rostro ya reflejaba los estragos de esta tarea; pero el juego aún no termina. El número “uno” se hizo presente, que fortuna la mía, pero espero que cambiara al leer la tarjeta:

“La mente y el cuerpo, danzan en frenesí en ciertos momentos del placer.”

Tarea: Realiza sexo oral a tu pareja, mientras recita en voz alta todo el abecedario, empezando de la “Z” a la “A”.

Tu rostro me entregaba sorpresa, como quien dudara de culminar dicha tarea; fue entonces que te quitaba lentamente tus pantalones, retiraba tu ropa interior y me disponía a cumplir la acción. Acerque mis boca a tu sexo, y a la primera caricia emprendías el recordar el abecedario de atrás hacia delante. Mi boca, mis labios y mi lengua daban mordiscos, te besaban esa piel prohibida; te lamía para que mi lengua te recorriera por completo. Hacía ligera presión, realizaba movimientos lentos, ligeros y delicados; pero también algunos rápidos y siniestros. En esta acción nos llevamos un poco más de tiempo, equivocabas algunas letras pero al final lo conseguiste, recitaste todo el abecedario, de atrás hacia delante. Te di un beso en la mejilla para felicitarte por tu logro, y me di cuenta de tu respiración ya estaba un tanto agitada. Te entregue en la mano el dado, y lo lanzaste; esta vez la fortuna no hacía de ti buena cara, un “dos” para solo dos casillas recorrer; la tarjeta hacía la siguiente declaración:

“La imaginación y el sentir de la misma; son el mejor afrodisíaco de los amantes”

Tarea: Deben estar completamente desnudos y simular una posición sexual, en donde tu pareja no se mueva. No debe haber coito, solo el movimiento, cacicas y roces.

Antes de retirar la tarjeta, pensabas lo que ibas a hacer; en eso, con tu mano me recostabas, apartabas mis pantalones, me desvestías de una forma salvaje: yo estaba bocarriba, cuando te sentabas sobre mí y con movimiento de tus caderas, simulabas una posición sexual y como la tarjeta lo indicaba, no existía coito pero si podíamos sentir el roce de nuestra piel, además, hacías más real la acción con movimientos de tus brazos, como llamas danzantes de una fogata, tu voz me entregaba sonidos que recorrían por completo mi sangre. Moví mis brazos para abrazar tu cintura y fue cuando detuviste tus movimientos; me besabas los labios y me decía que ya era mi turno. El deseo ya estaba apoderándose de nosotros; fue cuando saque cuentas. Yo tenía 14, me faltaban 7 casillas para ganar, era obvio que en una tirada no lo conseguiría; pero tú ya tenías 16, necesitabas un 5 para ganar. Tomé el dado y rodó sobre el tablero para mostrar un “tres”. La tarjeta decía:

“La verdadera pasión, radica en la confianza que tengan los amantes, uno del otro”

Tarea: Vendaras los ojos de tu pareja y amarraras sus manos, por detrás de su espalda; así, tendrás lo que dure una canción para realizar esta acción y hacerle lo que quieras. La venda y las ataduras las tendrá hasta después de tirar el dado.

Justamente, comenzaba una canción bajo los instrumentos árabes, nos habíamos olvidado por completo de la música. Continuabas sentada sobre tus piernas, te ibas a poner de pie cuando te dije que no lo hicieras, quería que permanecieras sentada. Tomé tus manos, las até con cuidado por detrás de tu espalda con un trozo de tela, después, de frente a ti, vendé tus ojos pero fue inevitable y mis labios se encontraron con los tuyos; fue un beso tan apasionado que solo pensaba en tu sensualidad, en este deseo de tenerte ahora mismo pero encontré en mí un poco de razón, aún no era el momento. Continuábamos con nuestro beso, y sentado frente a ti, tomé tus piernas para que te sentaras sobre mi regazo, accediste a esta acción y es porque te quería tan cerca de mí como se pudiera. Mis manos recorrieron tu vientre hasta llegar a la parte interior de tus muslos y mis dedos comenzaron a acariciarte, apenas si te tocaban, luego eran sutiles roces a tu piel; mis dedos jugaban en todo tu sexo. Apartabas tus labios de los míos  y solo recargaste tu mejilla contra la mía; ya no estábamos concentrados en besarnos, sino en sentir. Después de unos minutos, la canción terminaba, volví a besarte, y coloqué en tus labios el dado, lo mordiste con los dientes para dejarlo caer, pero esta vez caía entre nosotros, entre nuestros cuerpos y no se apreciaba el número, solo se veía que podía ser un “cinco” o un “tres”. Retire las ataduras de tus manos y la venda de tus ojos; ambos estábamos con dudas sobre el resultado de la fortuna, solo nos miramos fijamente; nos besamos con tal pasión que olvidamos el juego, ya no estábamos concentrados en el mismo.


Nos entregamos por completo a esta pasión, olvidamos las reglas, solo nos importó el amarnos, y culminar este deseo que había hecho fuego nuestros cuerpos. Ahí, con las almohadas, cojines, alfombras, velas y aromas; dominamos esta pasión, dimos final a este deseo. Después de estar un tiempo sobre el piso, nos abrazábamos con nuestros cuerpos desnudos, después de unas leves caricias y tiernos besos, me preguntabas sobre quien había ganado el juego. Recordé que a ti solo te restaban 5 casillas para ganar, y opte por darte la victoria, que para mí, el dado nos mostraba un “cinco”; en eso sonreíste y te acercabas donde el tablero, tomabas la pequeña caja de madera, sacabas tu premio y los desdoblabas para que yo lo leyera; así fue, lo leí con detenimiento, te sonreí y fue entonces que te dije:

¡Ganaste! Felicidades, y ahora, hagamos lo que escribiste…