viernes, 31 de enero de 2014

POEMA DE UNA HISTORIA DE AMOR

Te encontré,
me encontraste;
siempre dije
que nos habíamos encontrado
pero en realidad
es que yo fui el que te encontró
pero debo darte el crédito
de que estabas lista
para ser encontrada
y yo debía responder
a ese mensaje
que habías mandado
desde hace tiempo.
Dejémoslo fácil: nos encontramos.

A veces pienso
qué hubiera sido de nosotros en este ahora,
y es que el pasado
que vivimos,
ese ahora que vivimos fue maravilloso.
Nos dijimos todo,
nos entregamos por completo
sin miedos ni dudas.
Fue maravilloso el encontrarte,
porque me encontré en tus brazos.
Parecía un niño indefenso,
perdido en una ciudad
que le escupía en la cara
su suerte y su soledad;
estaba perdido por completo
y fue cuando te encontré
resguardándote de la lluvia
en una banca de un parque;
recuerdo que llegue a ese parque
porque perdí mi cartera
y no me alcanzó para tomar el autobús
que me llevara a mi casa,
pensé en decirle al chofer
que me ayudara
y que un día lo buscaría
para pagarle
pero fue más mi orgullo
y no dije nada.
Camine en dirección del autobús,
era nuevo en la zona
y fue la mejor idea que tuve;
caminé por la ruta
que veía desde la ventanilla,
que diferentes se ven las calles
cuando uno camina
y no se entrega a la velocidad del autobús
para perder los momentos, es diferente.
Pasé muy cerca de una cafetería
que tenía por fuera la bandera comunista
y un hombre se me acercó
para ofrecerme un ejemplar de un periódico
que distribuye de manera voluntaria,
le dije que perdí mi cartera,
le dije y fui honesto con él;
entonces, me observó detenidamente,
creo era para identificar
la sinceridad en mi ojos,
me regaló uno de los ejemplares
de su periódico,
también me ofreció ayuda con lo de mi pasaje
pero le agradecí el detalle,
pero quería caminar
para pensar unas cosas,
le dije: -tal vez fue bueno el perder mi cartera,
de no haber pasado,
nunca me hubiera enterado de tus letras.
Debo pensar algunas cosas, hermano.
Te agradezco, pero debo seguir caminando.
Creo la lluvia está por llegar.

Él sonrió,
creo entendió el hecho
de que uno debe estar solo
para pensar en uno mismo.
Antes de irme me entregó palabras
que me torturaron la mente
durante mis siguientes pasos:
-Hermano, en tu mirada hay una infinita tristeza.

Caminé pensando en ello,
me detuve para ver mi reflejo
en los cristales de un automóvil.
Buscaba esa mirada de tristeza,
infinita tristeza
que él me ha dicho que tengo.
Mientras me veía,
pude darme cuenta
que una mujer a unos pasos
me observaba con atención.
Me quité del automóvil, pensé que ella era la dueña del vehículo
pero sólo me preguntó si había perdido las llaves.
Le dije que no era mío el auto,
que sólo estaba buscando
respuestas en mi reflejo.
Entonces, ella sólo me pidió que sonriera un poco
y qué probablemente
encontraré la respuesta,
de pronto, unas leves gotas de agua comenzaron a caer,
la lluvia de la que quería escapar
me ha atrapado.
Corrí a resguardarme debajo una cornisa
de un edificio viejo de la calle,
no cubría nada
y con los ojos buscaba un nuevo lugar
para pasar esta lluvia.
Por tratar de cruzar los brazos
para mantener mi calor corporal conmigo,
no me fije que el periódico que me habían regalado
se me caía de la mano,
en eso, un fuerte viento me lo arrebató.
Pensé en no ir tras de él
pero recordé al tipo que me lo regaló
y no quería faltarle al respeto a su trabajo,
y fui tras esas hojas de papel revolución
que revoloteaban por el lugar;
con lluvia, con viento, frío
y yo persiguiendo letras comunistas, ¡Bárbaro!
Cuando al fin pude recoger todas las páginas,
la lluvia se había intensificado
sin darme cuenta por mi labor.
Mire por todos lados
y logré capturar con los ojos un parque,
las bancas del mismo tenían una techumbre;
no era lo mejor
pero no podía ponerme exigente en mi circunstancia.
Como pude
me adentré en el parque,
me caí al principio
por el lodo formado
y me manché los pantalones de un costado,
recuerdo haber mentado madres
de manera tan natural,
¡qué me importaba!
Era el único loco ahí,
bueno, encontré a un par de vagabundos
durmiendo en esas bancas,
quise acercarme
pero uno de ellos
me amenazó con un pedazo de vidrio
que usa como daga
mientras que el otro comenzó a rezar,
creo eso del rezo fue lo que más me intimido.
Seré y haré lo que quiera,
pero entre mis virtudes la fe no figura.
Caminé un poco,
hasta que encontré una banca vacía en el parque,
muy cerca de una calle.
Ahí pasé unos minutos
cuando del otro lado de la calle
vi a una mujer
que salía de una panadería que es cafetería,
le gritaba a quien parecía ser el dueño del establecimiento,
se hicieron de gritos en plena calle
con plena lluvia
y ella le aventó el uniforme,
la filipina en la cara a ese hombre
que desde mi lugar
se le veía una cara de pervertido
y se corroboró mi pensamiento,
ya que ella le gritaba:
"¡Eres un viejo asqueroso!
¡Usa esas manos para con tu puta madre!
¡Me das asco!"…entre otras frases
que hasta hoy sigo apoyando.
Ahora ella sólo tenía una playera negra,
jeans negros,
tenis de igual color
pero con tonos blancos.
Se abrazó a sí misma como pudo
porque la lluvia era muy fría
y no tenía la ropa
para ello.
Algo extraño pasó en mí,
no pensé las cosas
y usé el periódico como bandera,
lo ondeaba como naufrago al divisar un navío.
No quería gritarle,
no sabía su nombre
y el decirle "oye amiga" u otra palabra
la hubiera tomado como agresiva,
ya que salió de un lugar
donde un hombre
quería aprovecharse de ella.
Entonces,
seguí con mis señales de bandera de náufrago
cuando en una de esas,
alzó la mirada y me vio.
Ése fue el primero momento
en que nuestras miradas
se cruzaron en la mitad de una calle.
Me congelé un poco
y cuando salí de mi trance,
le hice la seña de que a un lado de mí
había espacio para otra persona más.
Ella dudó, dudó un poco
y caminó hacia mí.
Me saludó con un hola tímido,
mi hola era de igual calibre.
Ella tenía mucho frío
y sólo tenía mis jens negros,
mi camisa azul
y mi calzado viejo,
ah, y el periódico que rescate.
En eso, miré con atención a los vagabundos
en las otras bancas
y no los vi temblando,
pero lo vi como rellenos de algo,
era que tenían periódico
por todos lados.
Tomé la hojas de papel,
no quería romperlo
así que dividí las páginas en número iguales
y comencé a forrarme
debajo de la camisa con el periódico,
entre bromas y risas,
ella también aceptó a hacer lo mismo.
Estábamos rellenos,
pero de cierta manera
perdíamos el frío.

Nos contamos nuestro día,
el cómo llegue ahí
y ella comentaba
que era su primer
y último día en esa cafetería,
ya que un amigo
le consiguió el trabajo,
pero ese amigo se lo encontró el día de ayer
mientras caminaba sin rumbo fijo
porque olvidó el dinero en su hogar
al estar visitando chatarreros
para conseguir material
y seguir su sueño
de ser escultora.
El caminar por no poder
pagar
el pasaje del autobús
hizo que encontrara a su amigo
y así, el trabajo en ese local,
ahora, el que estuviera en el momento justo
para este encuentro.

Si ese hombre
no me hubiera regalado su periódico,
si esa mujer no me hubiera distraído,
si el viento, si el parque,
si todo eso junto
con todo lo que ella pasó…vamos, no fue casualidad, no fue el destino.
En verdad no parece que sea algo
que bien podemos catalogar
en la verdad o en la razón,
no creo que haya sido casualidad,
sigo sin creerlo.

Desde ese día,
algo en nosotros despertó.
Estábamos listos para ese encuentro,
esperamos lo suficiente
y vivimos el momento.
Hubo pasión, hubo de todo.
Espero que desde tu cielo
puedas ver lo mucho que he crecido;
quiero que sepas
que tu muerte
me regresó la fe en todo.
Sigo sin creer ciertas cosas,
pero tengo fe en ti,
en mí y que debo seguir adelante.
Me dejaste grandes lecciones de vida
y una hermosa escultura que me hiciste,
vivimos de una manera mágica;
tú llegaste a mi camino
para hacerme vivir
y yo estuve en tu corto camino
para hacerte saber
que no estabas sola,
nos necesitábamos uno al otro.
Mi vida sigue,
pero tú no estás muerta,
¡vives!,
porque vives en mí,
en todas las acciones
que me enseñaste,
¡vives!

Ha pasado mucho tiempo desde tu partida
y ahora que soy escritor,
debo regresarte lo que un día me diste,
hoy, quiero hacerte con estas letras
el mejor obsequio
que alguien como tú pueda tener,
más bien, es regresarte
lo que por derecho es tuyo:
¡la eternidad con un te amo!


jueves, 30 de enero de 2014

PARA OLVIDAR A ALGUIEN HACEN FALTA DOS

Para olvidar a alguien hacen falta dos, obviamente, porque debemos conocer a una persona que después pasara a formar parte de nuestra memoria, y para olvidar se necesita: el que olvida y el que es olvidado.

El que olvida toma la decisión (de cierta manera) de olvidar a esa persona que en este caso es el olvidado, mientras que este último sin saberlo es olvidado poco a poco con los nuevos días y experiencias del que olvida. Es un juego de dos en donde el que es olvidado desaparece lentamente (si es que bien se puede usar la palabra desaparecer) de la mente del que olvida porque ya lo ha decidido así. El que olvida tiene una razón (generalmente varias razones) para olvidar a una persona y ya sea porque se convierte en el símbolo de un pasado o de una mala experiencia, mientras tanto, el que es olvidado tiene en su mente al que lo está olvidando y mantiene vivo ese recuerdo con lo que se confunde con esperanza.  El que olvida da pasos hacia adelante para que cada día le traiga nuevos accidentes que le ayudaran en el crecimiento de su esencia  y en algunos casos afecte a su sustancia, es decir, el que olvida toma el camino hacia adelante sin mirar atrás; caso contrario para el que es olvidado que trata de quedarse en el camino para esperar el regreso de quien lo está olvidando. Ahora, después de un tiempo el que es olvidado toma la decisión de olvidar (inútilmente porque en realidad no podemos destruir los recuerdos, al menos no naturalmente) y se convierte en automático en el que olvida y el que olvida (hablando de la primera persona en esta lectura) pasa a ser el que es olvidado aunque como ya emprendió el camino a olvidar a una persona, pues ya no le afecta que sea olvidado, de hecho desde que comenzó a olvidar esperaba que por arte de magia la persona que estaba olvidando comenzara a olvidarla también pero no es tan fácil todo esto. Se invierten los papeles en este juego de dos pero es uno de tantos juegos de querer olvidar como una decisión irreductible, pero no es así, porque difícilmente olvidamos a las personas que queremos olvidar, mas en cambio, el seguir adelante con nuestra vida, responsabilizándonos con cada paso que damos y reconociendo a las personas que nos han ayudado a formarnos para obtener la suficiente capacidad de aceptar nuestro pasado, para vivir el presente y así lograr responder a toda acción, reacción y repercusión de nuestra vida. No podemos olvidar pero podemos aprender a como recordar.




miércoles, 29 de enero de 2014

CONFESIÓN

¡¡Me lleva la chingada!! Por favor, dejen que pueda expresar esto que mi corazón lacerado no puede callar más. Por favor, necesito expresarlo...


Pensé, y digo que en verdad pensé que nos llevaríamos bien, al fin amigos como en esas historias o filmes. Pasaron seis años de no saber nada, y en un acto de buena voluntad le pedí vernos para darle solución a todo ello que dejamos en el tintero. Seis años, creo yo seis años fueron suficientes para que todos los corajes se hayan evaporado y que las aguas encontraran tranquilidad para reflejar sus cielos. Seis años en que ella, mi ex-esposa y yo nos separamos.
Nos conocimos muy jóvenes, vivimos un noviazgo relativamente corto, le propuse matrimonio mientras viajábamos en globo aerostático en Guanajuato en aquel hermoso otoño. El idilio duro un año solamente. Mi trabajo como ensayista y escritor en un pequeño diario local me sofocaban, estaba buscando la oportunidad de imprimir a buena escala, dar a conocer mi trabajo. Me doy cuenta que las letras son muy celosas y no le permiten al escritor el amor, y es algo que he escuchado tantas veces, lo comprobé una sola vez… ¡y me bastó! Nos separamos en el peor de los términos, hubo gritos, peleas y nos dijimos todo eso que callamos, pero ese día fue para hacernos daño.

Seis años pasaron… y hace unos meses, estuve en aquel departamento que habitamos cuando éramos esposos, y fue curioso, llegué a ese lugar por azares y caminos fortuitos.
Observe que está en renta y la señorita rubia con un rostro fino que muestra el lugar, estaba despidiendo a una joven pareja que se interesó por el inmueble. Antes de que ella cerrara la puerta le pedí de favor que me mostrara el departamento. Fui hasta el baño, le interrumpí en su discurso aprendido sobre el lugar diciéndole que yo antes vivía ahí y que conozco un secreto. Dentro del baño, en un mosaico debajo del lavamanos, lo recorté para que pudiera ser retirado a voluntad, siempre y cuando supieran el truco. Empujarlo levemente, luego subirlo un poco, dejar de presionar y volver a hacerlo. Hecho eso, el mosaico sale solo, como sonámbulo caminando al vacío. La señorita de pelo rubio estaba asombrada, dentro del hueco en la pared había una cajita metálica de chocolates, una marca que le gustaba a ella y que en algún momento sacaron una edición especial de los años 20’s. Saque la cajita, le quite el polvo y dentro de ella la fotografía que nos tomamos el día en que le propuse matrimonio. Detrás de la misma, mi primer poema, lo primero que escribí fue para ella.
Lo leí en voz alta:


Amor mío, en ti me encontré.
En ti conocí lo hermoso que es la vida.
Amor mío, amor.
Navegue tantos años
jurando que este barco no tendría puerto
por temor a un ancla
que destroce mis sueños,
pero, amor mío,
te encontré no como puerto,
te encontré como el viento que envolvió mi vela
para estar conmigo y ser uno, uno contigo.


La señorita suspiró y dejó caer una lágrima. Le pedí que me llevara esto, que era muy importante para mí. Ella aceptó. Qué bueno.
Pase la tarde recordando todo. Recordé cómo la conocí, todo lo bueno, lo malo, lo blanco, lo negro… todo. Tenía una idea clara, salir de ahí para buscarla, tenía que verla una vez más para aclarar todo.

Ese día llegó, hoy precisamente. Nos quedamos de ver en la terraza de aquella cafetería donde nos conocimos por medio de un azar. Se veía tan hermosa, algo pasó en ella que se ve más hermosa que antes. Su piel morena, alta como mi estatura. Su pelo negro y sus ojos de avellana. Hermosa con sus rasgos felinos, el amor de mi vida. Platicamos, ¿qué has hecho? ¿Qué ha pasado? Muchas preguntas. Seis años no son fáciles para dos personas que se juraron amor infinito un día. Estaba preparado para todo, para afrontar el hecho de que ella ha hecho otra vida y pues, sólo quería arreglar las cosas con ella.
¡Bárbaro! Fue grande mi sorpresa.
Antes de  despedirnos, después de haber dado conclusión a todo malestar, ella se puso nerviosa y yo sabía que me diría que se ha casado o algo similar. No la culpo. Suspiró, me miró a los ojos diciéndome:
-No puedo ocultarte esto. He vivido cada día pensado en mi más grande secreto. Ya no podía, no quiero seguir callando. Mi familia me dijo que así lo hiciera, amigos me han ayudado a esto; y hasta ahora sigo pensando que siempre fuiste muy bueno rastreando pistas, por eso eres escritor. Lo que nos separó fue lo mismo que hoy no ha vuelto a reunir. Curioso, ¿no lo crees? Me doy cuenta que eres alguien nuevo, y no sé si esté bien decírtelo pero ya no puedo más... Poeta: tienes una hija.

-Luis Antonio González Silva-

martes, 28 de enero de 2014

TE AMO, PERO...

-¿Sabes qué? Ya me cansé -Dejó de beber su té para mirarme sorprendida de lo que dije. Miré a la derecha en esa terraza, encendí un cigarrillo y la miraba con el corazón en la mano.
-¿Qué me quieres decir? –Dijo.
-Estoy cansado de esto, estoy cansado de echarle ganas a esta relación y ya no puedo.
-Todos huyen, al menos tú te tardaste más.
-A eso me refiero, estoy cansado de tener acciones para contigo y siempre estés pensando en los hombres que estuvieron en tu vida. Estás comparándome por  errores ajenos, por quienes estuvieron antes que yo. No puedo, no puedo luchar contra ti.
-Es que no me comprendes, no sabes lo que me han hecho...
-Lo comprendo, mas no lo acepto. Qué caso tiene confiar en ti, si tú no logras confiar en mí, y lo peor, lo haces por personas que ni siquiera conozco. Te he demostrado todo pero veo que cada acción será mal juzgada, estoy pagando por personas desconocidas. Me cansé de siempre buscarte, de apoyarte, de amarte para sólo recibir de ti una patada y un todos-los-hombres-son-iguales.
-¡No te vengas a ser el mártir que ni te queda!
-Ni siquiera sabes qué significa la palabra mártir, un mártir es aquel que da testimonio de la verdad con su vida. ¿Ves? Todo lo das por hecho, siempre tú y ese discurso de autosuficiencia; “ya todo lo sé, ya todo lo he vivido... nadie puede venir a enseñarme algo.” Pues hago valido tu discurso porque no te voy a decir cómo ser libre de tu pasado, quitarte todos esos prejuicios y ese rencor que te corrompe las venas; no, no seré quien te rompa todas esas imágenes porque de hacerlo, sólo te vas a "enganchar" a mí, y eso no es amor. No soy un héroe que rescata a la princesa, soy real y pido ser tratado como un ser humano. No te pido que me ames como lo hago, te pido ser tratado como igual.
-¿Ves? Todos son igualitos, se creen la divina cosa cuando en realidad no los necesitamos. Por eso prefiero estar sola; no vale la pena un hombre.
-Por ti puedo dar la vida pero ni eso te será suficiente, porque aun así me vas a juzgar a cómo te fue en el pasado. No puedo, simplemente no puedo con esto. Te amo pero...


   Se levanta de la mesa muy enojada, no se despidió. Sólo se fue y nada más.
No me gustó la idea de este adiós tan brutal, pero nadie merece pagar por lo que hicieron personas antes que uno.


-Luis Antonio González Silva-
ILUSTRACIÓN: "Criptomnesia" por ANA APARICIO

SI YO FUERA EL DIABLO

Si yo fuera el diablo
tomaría unas largas vacaciones.
Este mundo no necesita más maldad.
   Ya tiene suficiente.

Viviría como un mortal,
sólo como un observador más.
Tan curioso por ver cómo destruyen
su hermosa tierra y su majestuoso mar.

Si yo fuera a quien llaman El Maligno,
no movería ni un solo dedo.
Este mundo tiene la maldad suficiente
para ser lo que quiero.

Viajaría por todos los lugares
muy quitado de la pena.
Me dejaría absorber por los placeres de la carne.
¡Haría lo que yo quisiera!

No necesito ser omnipresente,
veo maldad en cualquiera.
No haría mucho, pero me cargarían sus muertitos.
Yo no soy quien haría maldad.
¡Son los hombres, no el demonio!

Si yo fuera el diablo;
merecidas vacaciones me tomaba.
No hay mucho que hacer.
¡Pero hay tanto que me adjudicarán!

Guerras, pestes y odio…
¡No son de mi propiedad!
No son exclusivas del demonio.
¡Son de ésta, la actual humanidad!

Si yo fuera el diablo…
Buscaría un nuevo trabajo.

ILUSTRACIÓN: "El Diablo" por ANA APARICIO

QUERIDO LECTOR, LO LAMENTO MUCHO.

Hola, antes de relatarles algo más, quiero contarles un poco de mí; lo veo necesario para lo que les vengo a contar.

Crecí en un lugar aislado, casi no había instalaciones eléctricas, era un pueblo encantador, como esos que llegamos a ver en la películas. La falta de algunos recursos fue lo que fomentó mi imaginación, y más cuando llegaba la noche, pues se volvía un mar de oscuridad aunque las estrellas se tornaban hermosas. Pasé mucho más tiempo en los huertos del abuelo cuando el sol dormía, me sentía libre y ahí era donde esta imaginación tan desbordante podía controlarse. A esa edad, a muy temprana edad perdí el miedo a la oscuridad.
Mi crianza fue un tanto pintoresca, pues me devoraba tratados filosóficos y tenía la fortuna de leer sobre tecnología, psique humana y fobias; todo eso ayudo para no temer, ya que era un lugar inhóspito y si dejabas que la mente jugara contigo, estabas perdido.
Estos datos son suficientes para lo que en verdad les contaré. En mi adolescencia que ya era forjada en una ciudad capital, viví amargas experiencias, el barrio no era muy bonito, y los índices de criminalidad eran altos. Aquí entró en funciones el haber perdido el miedo desde pequeño, de hecho, se fortaleció. No describiré lo que viví, pues no es mi intención alarmar al lector con todo eso. Sólo dejaré escrito que fueron épocas oscuras y que ahí conocí la perversión humana.
Tiempo después, ya cultivando mis palabras para seguir el camino de las letras; llegaban a mí, escritos como vídeos de terror, y es que siempre me ha gustado ese género; busco incansablemente el poder asustarme, el saber qué se siente tener pesadillas, vivir atormentado por un horror y esas cosas; pero mi crianza junto con todo lo que he vivido, me han hecho fuerte ante ello. Cuando uno ha fomentado su pensamiento con todo lo analítico y ve más allá de las palabras, es casi imposible asustarse.
Bueno, hasta aquí todo va muy bien; pero fue cuando estaba navegando en la internet que me topé en Youtube con un tipo que se hace llamar Dross, su nombre es Ángel David Revilla. Él tiene un canal de vídeos, una miscelánea entretenida, pero entre todo eso, encontré un reportaje sobre la "Deep Web". Interesante tema, el submundo de la Internet. Investigué mucho más, hasta colocar en mi computadora el programa necesario para navegar profundamente en el ciberespacio.
Las páginas que encontré eran atroces, asesinos, perversión, lo más lúgubre del ser humano puesto en un monitor. No recomiendo que lo hagan, pero de hacerlo, deben estar conscientes de todo lo que ahí se muestra. Entré a foros de oscuridad, páginas de ritos satánicos y ofertas de productos muy extraños; pero después de navegar, saciando mi curiosidad, un usuario de esos foros logró contactarme y le relaté el porqué estaba ahí. Busco asustarme. Le dije.
Después de unos comentarios, el usuario, me indicó la dirección de un vídeo que probablemente me asustaría. Tomé su recomendación y fui hasta dicho material…
Si pudiera pedir un deseo, sería el nunca haber visto el vídeo.
Les relataré brevemente y sin tanta descripción, para que no sientan náuseas ni terror, al menos no como lo que pasé.
El vídeo lleva por nombre "Libérame"; pensé que era material gore o snuff; aun así continúe. La primera toma era dentro de una cocina bastante tenebrosa, como de una casa abandonada y se escuchaba la melodía proveniente de una caja musical, si mal no recuerdo, era "Estrellita dónde estás", pero se escuchaba muy tétrico. Después, giraba la toma a la derecha de manera abrupta y en el comedor se veía una niña con su pelo largo, al menos creía que era una niña; estaba vestida con harapos y parecía más una muñeca que un ser humano. La persona que filmaba se acercó a ella, le tomó por la cabeza para alzarla y así mostrarla ante la cámara; ella tenía la boca cocida y botones por ojos. Las manchas de sangre eran impresionantes, sabía que no era una recreación, he visto heridas causadas por navajas y puedo saber cuándo algo así es real y cuándo no. Bastante aterrador, y luego, la pantalla se tornó oscura con una sola palabra y escrita como si un infante que apenas conoce las letras la hubiera escrito: "Liberame!!!"
El vídeo terminó; no fue algo del otro mundo, pero la niña era real, no era un muñeco; alguien o algo le hicieron tal aberración.
Salí de dicho lugar, con la promesa de volver a la "Deep Web". Los días pasaron como siempre han pasado, revisando textos de mis alumnos, seguir escribiendo y realizar estrategias para la venta de mis libros.
Según yo, todo normal… pero comencé a tener pesadillas. Soñaba con esa niña, que se encontraba a un lado de mi cama, de pie, observándome; en otras ocasiones tomaba mis manos y en ellas escribía con uno de sus dedos manchado en la sangre de alrededor de sus ojos: “5 dias”.
Esa niña que bauticé con el nombre de Nyx, y era porque en su brazo derecho tenía dicho nombre marcado como lo hacen con una res, con el calor de un objeto. Me resultó mejor decirle así que nombrarla "La niña Muñeca". Así era menos perturbador el recordarla.
No entendía todo, pero soñaba mucho con Nyx; y eran extraños los sueños, pues no me asustaba, trataba de saber más de ella… grave error. Los siguientes días fueron, bueno, nada normales; vivía mis actividades y de vez en vez, con el rabillo del ojo podía percatarme de una sombra, pero al girar, no había nada. Sentía una mirada azotándome ferozmente, pero no hallaba de quién era. Recordé mi infancia. "No debo permitir que mi mente juegue conmigo, de lo contrario, estaré sumergido en un sueño." Me decía.
Todo era raro, hasta que llegó el horror. Los sueños se volvían cada vez más ominosos, Nyx ya me atacaba, y al despertar, portaba las marcas de dicha agresión. Consulte amigos psicólogos sobre el poder de la mente y si ésta puede materializar eventos o cosas… no encontraba respuestas.
Hace unos días tuve el último sueño con Nyx, y ella me relataba que alguien debía leer su nombre cinco veces para ser liberada, pues pasó cinco días siendo torturada por sus captores y para no sentir dolor, ella aceptó el trato que un ser que describe como una mujer vestida de negro y de piel blanca; de nombre Daemonia; decía que se le acercó al quinto día para ofrecerle salir del dolor, pero a cambio, ella debería ser la peor pesadilla de una persona y torturar su alma al punto del suicidio, pero para ello, debía llegar a un escritor que plasme su historia y que su nombre sea pronunciado, una por cada día que estuvo confinada, y así, saltar a la mente del lector para emprender su horrible tarea…

Tuve la fortuna de tener una crianza que me ayudó a solventar todo esto, otra persona, se volvería loca. Lo lamento, pero debía deshacerme de Nyx, ya no podía seguir viviendo este acoso, las pesadillas y el dolor.
Querido lector, lamento mucho esto, pero ahora has leído cinco veces su nombre y ahora es tu responsabilidad vivir con ella.Hola, antes de relatarles algo más, quiero contarles un poco de mí; lo veo necesario para lo que les vengo a contar.

Crecí en un lugar aislado, casi no había instalaciones eléctricas, era un pueblo encantador, como esos que llegamos a ver en la películas. La falta de algunos recursos fue lo que fomentó mi imaginación, y más cuando llegaba la noche, pues se volvía un mar de oscuridad aunque las estrellas se tornaban hermosas. Pasé mucho más tiempo en los huertos del abuelo cuando el sol dormía, me sentía libre y ahí era donde esta imaginación tan desbordante podía controlarse. A esa edad, a muy temprana edad perdí el miedo a la oscuridad.
Mi crianza fue un tanto pintoresca, pues me devoraba tratados filosóficos y tenía la fortuna de leer sobre tecnología, psique humana y fobias; todo eso ayudo para no temer, ya que era un lugar inhóspito y si dejabas que la mente jugara contigo, estabas perdido.
Estos datos son suficientes para lo que en verdad les contaré. En mi adolescencia que ya era forjada en una ciudad capital, viví amargas experiencias, el barrio no era muy bonito, y los índices de criminalidad eran altos. Aquí entró en funciones el haber perdido el miedo desde pequeño, de hecho, se fortaleció. No describiré lo que viví, pues no es mi intención alarmar al lector con todo eso. Sólo dejaré escrito que fueron épocas oscuras y que ahí conocí la perversión humana.
Tiempo después, ya cultivando mis palabras para seguir el camino de las letras; llegaban a mí, escritos como vídeos de terror, y es que siempre me ha gustado ese género; busco incansablemente el poder asustarme, el saber qué se siente tener pesadillas, vivir atormentado por un horror y esas cosas; pero mi crianza junto con todo lo que he vivido, me han hecho fuerte ante ello. Cuando uno ha fomentado su pensamiento con todo lo analítico y ve más allá de las palabras, es casi imposible asustarse.
Bueno, hasta aquí todo va muy bien; pero fue cuando estaba navegando en la internet que me topé en Youtube con un tipo que se hace llamar Dross, su nombre es Ángel David Revilla. Él tiene un canal de vídeos, una miscelánea entretenida, pero entre todo eso, encontré un reportaje sobre la "Deep Web". Interesante tema, el submundo de la Internet. Investigué mucho más, hasta colocar en mi computadora el programa necesario para navegar profundamente en el ciberespacio.
Las páginas que encontré eran atroces, asesinos, perversión, lo más lúgubre del ser humano puesto en un monitor. No recomiendo que lo hagan, pero de hacerlo, deben estar conscientes de todo lo que ahí se muestra. Entré a foros de oscuridad, páginas de ritos satánicos y ofertas de productos muy extraños; pero después de navegar, saciando mi curiosidad, un usuario de esos foros logró contactarme y le relaté el porqué estaba ahí. Busco asustarme. Le dije.
Después de unos comentarios, el usuario, me indicó la dirección de un vídeo que probablemente me asustaría. Tomé su recomendación y fui hasta dicho material…
Si pudiera pedir un deseo, sería el nunca haber visto el vídeo.
Les relataré brevemente y sin tanta descripción, para que no sientan náuseas ni terror, al menos no como lo que pasé.
El vídeo lleva por nombre "Libérame"; pensé que era material gore o snuff; aun así continúe. La primera toma era dentro de una cocina bastante tenebrosa, como de una casa abandonada y se escuchaba la melodía proveniente de una caja musical, si mal no recuerdo, era ¿Estrellita dónde estás?, pero se escucha muy tétrico. Después, giraba la toma a la derecha de manera abrupta y en el comedor se veía una niña con su pelo largo, al menos creía que era una niña; estaba vestida con harapos y parecía más una muñeca que un ser humano. La persona que filmaba se acercó a ella, le tomó por la cabeza para alzarla y así mostrarla ante la cámara; ella tenía la boca cocida y botones por ojos. Las manchas de sangre eran impresionantes, sabía que no era una recreación, he visto heridas causadas por navajas y puedo saber cuándo algo así es real y cuándo no. Bastante aterrador, y luego, la pantalla se tornó oscura con una sola palabra y escrita como si un infante que apenas conoce las letras la hubiera escrito: "Liberame!!!"
El vídeo terminó; no fue algo del otro mundo, pero la niña era real, no era un muñeco; alguien o algo le hicieron tal aberración.
Salí de dicho lugar, con la promesa de volver a la "Deep Web". Los días pasaron como siempre han pasado, revisando textos de mis alumnos, seguir escribiendo y realizar estrategias para la venta de mis libros.
Según yo, todo normal… pero comencé a tener pesadillas. Soñaba con esa niña, que se encontraba a un lado de mi cama, de pie, observándome; en otras ocasiones tomaba mis manos y en ellas escribía con uno de sus dedos manchado en la sangre de alrededor de sus ojos: “5 dias”.
Esa niña que bauticé con el nombre de Nyx, y era porque en su brazo derecho tenía dicho nombre marcado como lo hacen con una res, con el calor de un objeto. Me resultó mejor decirle así que nombrarla "La niña Muñeca". Así era menos perturbador el recordarla.
No entendía todo, pero soñaba mucho con Nyx; y eran extraños los sueños, pues no me asustaba, trataba de saber más de ella… grave error. Los siguientes días fueron, bueno, nada normales; vivía mis actividades y de vez en vez, con el rabillo del ojo podía percatarme de una sombra, pero al girar, no había nada. Sentía una mirada azotándome ferozmente, pero no hallaba de quién era. Recordé mi infancia. "No debo permitir que mi mente juegue conmigo, de lo contrario, estaré sumergido en un sueño." Me decía.
Todo era raro, hasta que llegó el horror. Los sueños se volvían cada vez más ominosos, Nyx ya me atacaba, y al despertar, portaba las marcas de dicha agresión. Consulte amigos psicólogos sobre el poder de la mente y si ésta puede materializar los sueños o cosas… no encontraba respuestas.
Hace unos días tuve el último sueño con Nyx, y ella me relataba que alguien debía leer su nombre cinco veces para ser liberada, pues pasó cinco días siendo torturada por sus captores y para no sentir dolor, ella aceptó el trato que un ser que describe como una mujer vestida de negro y de piel blanca; de nombre Daemonia; decía que se le acercó al quinto día para ofrecerle salir del dolor, pero a cambio, ella debería ser la peor pesadilla de una persona y torturar su alma al punto del suicidio, pero para ello, debía llegar a un escritor que plasme su historia y que su nombre sea pronunciado, una por cada día que estuvo confinada, y así, saltar a la mente del lector para emprender su horrible tarea…

Tuve la fortuna de tener una crianza que me ayudó a solventar todo esto, otra persona, se volvería loca. Lo lamento, pero debía deshacerme de Nyx, ya no podía seguir viviendo este acoso, las pesadillas y el dolor.
Querido lector, lamento mucho esto, pero ahora has leído cinco veces su nombre y ahora es tu responsabilidad vivir con ella.









lunes, 27 de enero de 2014

CHARLAS DE CAFÉ

CHARLAS DE CAFÉ I


Solo, solo en la terraza del restaurante para dedicarle tiempo a mi sombra. Viene la mesera que conversa siempre conmigo de cualquier cosa.
Hoy, la conversación se dio en dos caminos: me expresó el por qué mis amistades no son bien tratadas en ese restaurante, y me preguntó por qué no había llevado a una chica a tomar café conmigo, lo que dio paso al segundo camino, el cual fue en confesarle mi vida con respecto al amor.

 Al final de mi historia, dicha mesara tenía los ojos un tanto nublados, se llevó las manos al rostro y sonrío después.
 -Yo contándote cómo nos portamos con tus amigos, y tú contándome esto. Te aconsejo que hagas... -la escuché con atención -...pero a todo esto, ¿qué buscas en una mujer?
"¡Bárbaro! La pregunta de preguntas en mi costal de preguntas." Pensé
 -Sólo quiero que me ame por quién es y por cómo es, que me permita amarla por quién soy y cómo soy. –Dije.
 -La mujer que sea tu novia, pero en verdad tu novia y no tu noviecita, será feliz con alguien como tú, Toñito.
 -Eso espero. ¡Ah!, y mi madre me dice que también debe ser cabrona mi novia.
 -Como debe ser, sino se te acabará muy rápido el amor. -Risas. -¿Más café, Toñito?
 -Sí, por favor...

Siempre encuentro momentos de claridad en estas charlas de café.





CHARLAS DE CAFÉ II


La tarde avanza, es una buena tarde en la soledad de esta terraza del restaurante. Concentrado en escribir una metáfora sobre el café caliente y mi vaso con agua y con hielos; una mujer se acerca a la terraza para leer y tomar café, obviamente. Siempre viene, somos personas que frecuentamos ese lugar.
 -Disculpa, ¿me prestas tu encendedor? –Dijo.
 -Claro, toma... -después de unos comentarios sobre el clima y otros de política nacional o de Venezuela; comenzamos a entregarnos conversación. -Soy poeta. Ahora estaba escribiendo algunas cosas por estar influenciado por mi café y este vaso.
 -¿Poeta?
 -Sí, aunque soy más un acomodador de letras...

Conversamos de poco, pero ella prestaba atención a mis discursos sobre Rayuela de Cortázar, sobre los temas de amor y muerte de Jaime Sabines, sobre Borges, ¿Por qué Monet? ¿Por qué la bohemia?... luego la conversación se volcó hacía el por qué escribir, lo qué me ha motivado a ello y los alcances de mis letras.
Después de varios minutos y dos tazas de café con sus respectivos cigarrillos, ella me dijo:
-Tus palabras hipnotizan. Mírame, estoy atenta a todo lo que dices. Platicar contigo me hace sentirme como que te estoy entrevistando, como esos programas culturales en los que un escritor comenta de su vida y lo hace más humano, y todo eso. -Miró su reloj. -Es una lástima, es tarde y debo irme. Me están esperando. Fue un placer tener esta conversación.
 -Ciao! –Dije.
 -Adiós, Luis Antonio.


¿Un escritor en una entrevista para hacerlo más humano? ¿Mis palabras hipnotizan? Es un halago recibir estos comentarios. Me gusta conversar de lo que sé, ¿o será qué me gusta escucharme hablar? No lo sé, pero realmente me gusta ser escuchado; que se sienten extraños o conocidos para preguntarme cosas y que en verdad sea escuchado. Me gusta eso, que me escuchen. Me gusta mi voz, pero en realidad soy de esas personas que encuentran sus propias preguntas al ser escuchado. Un verdadero y complicado laberinto de tonterías, debo estar nervioso por haber conversado con ella. Dije.

¡Bárbaro! A veces me siento como un personaje de un libro encontrando claridad en estas charlas de café.





CHARLAS DE CAFÉ III


El viento frío se presenta,
 mueve los árboles de aroma
 y las sombrillas de las mesas
 se impacientan por su fuga.

El café desprende su aroma,
los hielos del vaso se acomodan
 y mi cigarrillo grita su último humo.

La noche llega para abrazarme,
 entregarme consuelo a cuenta gotas:
 "Todo estará bien." Me dice la noche.

Observo las estrellas y me pregunto:
 -Ella, la mujer que sabe volar,
 ¿también está viendo estas mismas estrellas?