viernes, 5 de febrero de 2016

EL SÍMBOLO DE LOS AMANTES (#CazandoMusas)

Muéstrame la oscuridad
que se guarda en tu cuerpo,
toma mis manos,
llévalas a ti,
guíalas con tu voz (tus jadeos),
que sentiré en mi piel
los latidos de tu corazón
que me abren las puertas
para viajar en tus venas,
ser vibración que resonará
por cada rincón de ti,
atrayendo al espíritu del deseo
desde los espejos
que se abren y se cierran
dentro de nuestros ojos
que sólo consiguen arañarnos,
desgarrarnos la piel;

tu deseo se presenta
como una estrella ardiendo
en el centro de tu pecho
y que vuela hasta tu voz
para hacerse substancia
que reviste el ambiente
al romper el silencio
con un gemido desprendido de tus labios
que me sabe a vida;

buscaré tu oscuridad
entre el lecho de sombras
que nos cubren de la noche,
de nuestros miedos, de nuestras vidas,
entregados a esta cacería
por hallar el templo de oscuridad
resguardado dentro de tu cuerpo;

labios que se unen,
que danzan húmedamente
y libran una batalla
por comer al otro,
desprendernos de la razón
para abrazarnos al deseo;

quiero sentir el calor y el frío
debajo de tu piel,
hacerme tu sangre
que te hierve el corazón
para que me lleves
galopando por tu interior;

mis dedos anudan tus dedos
en un abrazo
que no permite el escape,
y vamos luchando
con nuestras bocas
para comer del amante
sus sabores
que se hacen frutos,
y vamos comiendo,
incrementando el hambre por el otro;

nos miramos
bajo el velo de las sombras
para contemplarnos
con los ojos de las caricias
y poner en nuestras mentes
el cuerpo del otro
bañado en gotas de sudor
emanadas por el calor
que nos da paso a entrar
a los jardines del placer y la lujuria;

nos vamos conociendo
en este manto oscuro
y logras sentirme en tus manos
lo húmedo, lo duro de mi palpitar
que se estremece
entre tus dedos,
recitándote en su idioma
la excitación que me provocas...

los aromas de este encuentro
se maduran, se propagan por todos lados
como una neblina dulce
que acompaña la oscuridad
reinante en nuestro intento
por reconocernos
bajo la luna, símbolo de los amantes;

mi mano divisa tu humedad
emergida desde tus piernas,
aventurando mis dedos
y logrando mostrar
el fuego que nace en ti,
hallando esa oscuridad infinita,
delicada, sagrada y palpitante
que moja mi mano
y me seduce
a ir, estar, saberme ahí,
perdido, navegando,
descubriendo (penetrar)
el templo bendito de tu oscuridad.


El ritual está en su momento,
los trazos de sal
se han dejado debajo de nosotros
con el símbolo de los amantes
que nos brinda la protección
para que nuestros cuerpos
canten su última canción
antes de despedirnos de este infierno
para lanzarnos en esferas de fuego,
rompiendo nubes, marcando cielos,
e irnos como estrellas
para formar la constelación
de los amantes;

la oscuridad entre tus piernas
muestra su camino
en el mar dulce y sagrado
donde mi navío desprende
las velas de su calor,
penetrando lo desconocido en ti,
emergiendo y sucumbiendo
ante el mundo oscuro
que me atrapa sin escapatoria;

tus piernas se convierten
en sogas que aprisionan mi cuerpo,
tus manos son ganchos
que impiden mi vuelo,
me contienes en cada embestida,
mordiendo mi oído
bajo las palabras
que apenas se destilan de tu voz entrecortada,
pidiéndome más, que siga,
que tome posesión de ti,
exigiéndome que diga entre jadeos
que eres mía...

el tiempo se derrama
sobre nuestros cuerpos
mezclándose
entre los calores y sudores
que nos ofrendamos
en este ritual de amores,
tu cuerpo penetrado,
una vez,
   otra,
     otra,
       otra vez...

envuelto por tu oscuridad,
arremetiendo con todo mi cuerpo
esa exquisita oscuridad
que resguardas dentro,
vemos el espíritu del deseo
tomar forma de luz
que nos penetra el pecho,
se arremolina,
baja velozmente
hasta el lugar sagrado
donde tu cuerpo se une al mío
y es ahí donde estalla frenéticamente
dando luz... sumergiéndonos
en el paraíso de espasmos
donde comeremos eternamente
de los frutos de amor.




POEMA: El símbolo de los amantes
AUTOR: Luis Antonio González Silva
#CazandoMusas
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