miércoles, 2 de septiembre de 2015

DÍGANLE... (#CazandoMusas)

La gente se reúne
alrededor de mis palabras
como una hoguera,
construyen puentes,
cartas de amor, besos de origami
y confesiones de madrugada;
tienden su ropa, sus sábanas al sol,
sus almohadas a la luna;
fantasía de encuentros,
metáforas perfectas para un cuento
en forma de esferas;
incluso, algunos usan mis palabras
como veladoras para San Ramón Nonato
o medusas grabadas sobre los vanos...

pero sólo estoy arrojando
botellas fuera del azar
para que lleguen ante los ojos de ella.
ojos que no están,
que no me miran, que están fuera,
sintiéndome como solo
dentro de un enorme teatro,
sin murmullos ni fantasmas;

y escribo, escribo tanto como puedo
para ir ensamblando imágenes
que van presurosas
presentándose como un filme sin voces
en blanco y negro, con piano,
con tipografía blanca y decorada;
desprendo de mis manos
mis plumas negras,
lanzándolas al viento,
convirtiéndose en cuervos,
graznando, volando, llevando mi mensaje
para posarse en el dintel
de los ojos de ella,
pero ella no voltea, no me mira,
no sé si lo hace a escondidas...

díganle que le escribo,
que ando loco, todo loco en busca
de un poco de su mirada
para usarla como bálsamo
y curar las heridas de la luna
cuando llore al sentir la resonancia
de los cantos lobunos
recordándole lo que no fue
mientras le recito al oído
sobre su altura, su piel,
tu altura, tu piel...

no quiero que mi calavera
hable y entregue mi mensaje,
por eso hablo de ti en mis palabras
para que te filtres como lo hace el sol
al tocar mi ventana,
sentir que vienes debajo de las puertas,
impregnando los muros;
hablar de ti es dejar libremente
enredaderas de luz
para cautivar el espacio,
exponiendo flores a su paso
dejándome en los labios
los aromas de los recuerdos de ti;
y que hoy me entrego,
una vez más me entrego,
confesando con mi pecho ardiendo
en una sola estrella
que me eleva al firmamento,
escapando de los suelos
para ser faro,
aquella lámpara en los cielos
que arde sin conocer
          de segundos y estaciones
sólo para saber si me miras,
  si has preguntado por mí,
    si has puesto mi nombre en tus labios
      si has puesto en tus manos
el encontrarnos una vez más
para alimentarnos,
      ser oportunidad...
saber que podemos mirarnos.

Díganle por favor, díganle a ella
que he sembrado rosas negras en mi jardín
buscando saber si ella me piensa.



POEMA: Díganle…
AUTOR: Luis Antonio González Silva
#CazandoMusas


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