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Mostrando las entradas de julio, 2015

ERES MI FANTASÍA, MUJER (poesía erótica)

Saberte, conversar contigo e imaginarte en estos momentos; imaginar tus labios, el brillo en tus ojos, esas mejillas que abrazan tu sonrisa. Imaginar el pelo que acaricia la piel de tu rostro; imaginar todo eso en estos momentos. Es un instante único, como las olas del mar que llegan a la costa y luego regresan al mar. Son instantes que no se repiten, que se aprovechan por completo y sin pensarse, sin dudas ni miedos. Es ahora que uno, que alguien como yo, repite ese nombre que te adorna, que te gira, que te danza en el alma. Se repite quedito, muy despacio para que salga del cuerpo a pasear por los vientos de la noche que se encuentra en calma. Segundos de tranquilidad antes de la tormenta que llega cuando invades el pensamiento del poeta; porque luego todo se torna en letras que quieren expresar tu cuerpo, tu piel, tu alma… Es un caos de sensaciones que inundan a quien te piensa, ahora yo te pienso, y el caos me invade contigo como pensamiento. Es un fuego que emerge de uno para nadar por…

JAGUAR

Desde que te vi entrar me hipnotizaste con tu caminar. Sensual andar felino, mas eres una serpiente buscando su presa y vengo a ti, a entregarme en sacrificio para que hagas conmigo lo que quieras.
LA NOCHE DEL JAGUAR Luis Antonio González Silva

EN MIS SUEÑOS

Entra en mis sueños y toma mi vida entre tus manos. Bebe de mi cuerpo el dulce néctar del olvido. Quiero tener en la piel la escritura de tu historia y poder nacer en tus ojos cada que visite tu memoria.


-La noche del Jaguar- Luis Antonio González Silva


SOÑÉ CONTIGO...

Soñé contigo, no lo sé con exactitud y no recuerdo detalles, pero soñé contigo.
Desperté con un sabor en mis labios a esperanza, en mis manos se ha quedado la sensación de haber tocado el cielo como si hubieran sido abrazadas por las aguas de un manantial; mi piel suspira el sabor que pueden tener tus labios, tenía la sensación de ser rodeado por tres soles acariciando mi rostro para describir mi boca y poner en ella las palabras que a veces olvido; escuché que murmurabas de entre aquellas sombras de árboles que estamos cuerdos en medio del mar de los locos; entregaste a mis ojos una canción que sigo tarareando y logré respirar libertad con el perfume que estoy seguro descansa en tu cuello...
no recuerdo mucho, pero estoy seguro que soñé contigo.

TRAZANDO

Comienzo a escribir tu nombre
sobre esos papeles
marcados con círculos de café,
trazando entre ellos
las primeras líneas de ti.