domingo, 14 de junio de 2015

CALLADAMENTE

La observa
mientas murmura su nombre
entre labios, entre suspiros
que van arropando
su nombre,
plegaria eterna
para librarlo de las sombras
y conectarlo a la vida;
falto de promesas,
ausente de fe y creencias
encontró en ella
la fuerza necesaria
para darse la oportunidad de vivir.
La observa,
calladamente la observa
desplazarse por la luz
que entra tímida
para acariciarle el rostro,
llevando su mirada de fuego
que se contempla
con el suspiro de una gota de agua
apunto de caer desde un pétalo
en medio de un mar de rosas blancas.
La observa,
cierra los puños del alma
para declarar su promesa,
jurar ante sus miedos y dudas
que romperá por ella;
gritando sordamente
ante Dios y el universo
que cuando él la observa
su corazón emprende el galope
canto de la muerte
para ir en eterna procesión a la vida.
La observa,
y ante ella, ahí, callado,
va a dando pasos al destino
donde se ha decidido
a ser un hombre digno para ella,
para saberla feliz por siempre,
dando su propia vida
porque ella mantenga
por siempre encendida
la lámpara de su sonrisa,
lavando sus manos todos los días
para que la esperanza
nunca la abandone.
La observa,
calladamente, y por el momento
en la lejanía de su isla
la observa con ojos de amor,
avivando el fuego de su interior
para ofrendarlo a ella,
siendo él, ese hombre digno,
fuerte, perfecto
para ella, a quien considera
la mujer perfecta.



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