miércoles, 21 de enero de 2015

INFIERNO, MUERTE Y DESEO


I

¿Cómo fue?
Fui engañado, lacerado por dentro
con mentiras que entraron en mi vida
como dulces verdades,
pero eran navajas etéreas
disfrazadas de semillas de cariño.
Me diste de comer de tu cuerpo
diciéndome que eras único alimento,
pero eras veneno,
y ahora siento como me destruyes
porque mi corazón se rompe,
se agrieta con tu recuerdo
soltando al vacío mis lágrimas
mientras sonríes, jactándote de tu victoria
sobre mi alma, sobre mi vida.

II

Las heridas sangran
desdoblando nuevos demonios
que danzan ante este crimen,
ante estas mentiras, joyas de una corona oscura
envenenado mis pasos
poniendo tu nombre en mis manos
para sentir cómo vas lacerando mis días
desde que la ausencia de ti
llegó a mí, como una gota de odio
que fue creciendo a mares y océanos
donde ahora navego
sobre la embarcación que hoy porta con orgullo
el nombre de la Pesadilla de Morfeo.
Levanto mi espada en alto
con la promesa de darle muerte
a mi agonía, a mi sufrimiento,
a tu nombre para que deje de sangrarme el corazón.

III

Estás ahí,
sonriendo entre sombras,
escondida, temerosa de mostrar tu rostro
que tantas veces acaricié
hasta caer rendido en las redes
del falso brillo de tu sonrisa;
y estás aquí,
nocturna, carroñando de mí, nuevamente,
estando de pie sobre mi pecho
intentando seguir clavando la lanza
sobre mi corazón,
deleitándote el observar cómo lucho por defenderme
de tus recuerdos y momentos.

IV

Acechando en sueños
que se tornan sombras y fantasmas
para observarme, vigilar mis andares
en los vuelos diarios,
sintiendo éxtasis y lujuria
al saber que no puedo vivir sin ti,
tomando los hilos invisibles
que no comprendes
para manipular desde tus sombras
esta mirada que va perdiéndose
en lo profundo de las aguas tenebrosas
que hoy son mi hogar,
surcando con la bandera
que jura, que clama, que añora,
darle fin a tu nombre
y liberarme de ti,
enjaularte en un recuerdo
que se perderá en lo profundo de una celda
donde nunca, nunca más saldrás.

V

Corazón lacerado
que inunda de soledad este espacio,
dejando expuestas cientos de lágrimas,
llenando copas de roca
para que beban los demonios de ti,
invitando a los fantasmas
a que cobren carne y hueso
con el recuerdo de tu cuerpo,
destruyéndome por dentro,
sacudiéndome de la vida
donde mis vuelos van perdiendo fuerza...
las plumas de mí
pesadas como el plomo,
envenenado mi camino,
cayendo, cayendo, cayendo al infierno.

VI

En esta miseria,
soledad, siento frío.
Mi cuerpo no responde,
escucho mi corazón apagarse,
la sangre la siento pesada
y apenas logro saber de mi alrededor,
sólo oscuridad, llantos,
gritos que desgarran por clamar piedad;
una lágrima, la última se cae de mi rostro
apagando el ruido, apagando el dolor...

VII

¿Es un sueño?
No siento nada, no hay nada aquí;
mi cuerpo se ha ido,
no siento dolor, pena, angustia y tristeza;
no percibo aromas ni sabores,
mi piel no está,
mis ojos, mis manos, nada;
la sangre que laceraba mi corazón
en estos momento se ha extinguido
como también esos latidos
que me recordaban algo,
algo que por ahora ya he olvidado,
La oscuridad es un todo aquí,
¿sueño o será la muerte al fin?
Los recuerdos se pagan
como velas ardiendo antes de yacer
en una lápida de cera,
las palabras se desvanecen de a poco,
y una tibia melodía invade
mis pensamientos, borrando la última gota
que tengo de vida.
Estoy en paz, estoy ya sin vida.

VIII

El fuego rodea mi aliento,
siento mis manos,
mi piel, mi boca, mi cuerpo;
la sangre regresa
con un resplandor que siento arder a su paso,
sin ver, logro saber de mí,
que soy cubierto con una crisálida
forjada para darme una oportunidad más,
dándome un nuevo cuerpo
del que brota un nuevo plumaje,
sintiendo como abre mi piel,
sintiendo dolor nuevamente
extasiando al laberinto destruido
erigiendo nuevos pasajes,
paredes, fosas y trampas;
logro respirar la libertad.
Seré paciente, guardaré mi fuerza ahora
para luego romper este cascarón ardiente
y descubrir en lo que me he convertido.

IX

¡Despierta!
Me grita desde mi cabeza,
mis manos se inquietan,
una emoción explosiva recorre mi pecho,
empieza su recorrido como una serpiente
hambrienta de venganza
en busca de su presa con nombre y figura;
las nuevas plumas de mí
se inquietan también, mis piernas;
grito con furia a la libertad
y rompo mi prisión temporal
abriendo los ojos
a un sol que ahora me teme,
que empieza el llanto al saber que sigo aquí,
y con más fuerza de cómo me fui.
Mis manos han cambiado,
puedo sentirlas como garras;
el poder de la oscuridad y el fuego
late dentro de mí,
sonriendo nuevamente por este cuerpo
que extiende sus alas
emprendiendo el vuelo
fuera de aquellas aguas tenebrosas
creadas por el capricho
de quien no conoce el amor
pero lo escribe en todas partes con su cuerpo
vaciándose día a día,
convirtiéndose en una máscara frágil
que necesita de vida ajena e ilusiones
para mantenerse cuerda;
y ahora yo, aquí,
nuevamente emergiendo de los infiernos
donde nací, forjado por la oscuridad
y con la muerte de mi luz
para no errar mis pasos,
dejando al descubierto mi rostro
que porta la mirada de un cuervo
sediento de noche, de pasión, de lujuria;
exponiendo un plumaje negro
que se pierde entre las sombras de la ciudad.
La miseria de un falso amor
me ha arrojado al abismo de mi hogar
en el laberinto de mi mente
para caer a los infiernos
que me recibieron con los brazos abiertos
y sané mis heridas,
saliendo al mundo con el mensaje claro
de que nada, ni ella, ni nadie, ni los que vengan
podrán destruir este nuevo plumaje.

X

Un cuervo ha muerto
pero ha regresado
con la voluntad de su corazón de infierno
para reclamar
lo que por derecho es suyo;
rompiendo cadenas, jaulas, ataduras
y prisiones etéreas;
sin corazón, sin lamentos,
en melodías nocturnas
que alimentan su alma oscura,
rasgando el aire
que toca sus plumas
dejando caer sangre
en forma de letras
llenando botellas
que explotan en miles de gotas
de vino dulce y excitante,
dando de beber a quien se acerque,
implantando semillas de pasión,
deseos por la carne y éxtasis por la sangre;
donde será un veneno
tan exquisito, cual droga
que viste de placeres
a quien se acerque.

XI

Poemas escritos
con mi nuevo plumaje
en espera de beber, comer y saciar
esta hambre de placer;
reclamando con la mirada
lo que pronto voy a poseer con mis garras,
sintiendo la piel de ellas
desdoblarse en mi labios
para impregnarme de sus aromas
y marcando sus cuerpos
con la marca del cuervo en vuelo,
señal irreductible
del éxtasis que apreciarán
al saber que mi cuerpo
dentro de su cuerpo
las guía hasta el fin del universo
en un breve espasmo
que unirá vidas, tiempos y espacios
en el preciso segundo
donde el orgasmo toca la puerta
para derramar la muerte,
y así conozcan
un poco de mi origen oscuro
en el décimo tercer círculo
de mi propio infierno.

XII

Acércate,
verás en mis ojos
paisajes que ni en sueños tendrás;
y sentirás
como tu cuerpo se despierta
para darme la bienvenida,
destilando un beso
sólo para mí,
reclamándote mil veces
con mi cuerpo en tu cuerpo;
derritiendo la sed
que tengo por ti
para que bebas de mí
y llegues a mi universo
que nace en mi pecho,
sintiendo por un momento
la muerte en un espasmo dulce de deseo.

XIII

Plumas negras
rondan mi aire,
danzando en poemas
para volar,
andar fuera de este tiempo,
sabiendo que sólo existe el siempre,
dejando olvidado el temor,
las dudas y el espacio.
Plumas nuevas, negras,
apasionadas, bañadas en deseo;
listas para anidar en tu alma.

Instagram

Publicar un comentario