jueves, 21 de agosto de 2014

INEVITABLE.

Inevitable, simplemente es inevitable el tenerte tan cerca, poder sentir en mi alma tu aroma frutal y crítico, escucharte de todo lo que guardas, lo que tienes, lo que has vivido y que sólo esté ahí, inevitablemente adorándote en silencio, como si fuera una tumba, una roca que se gasta los días en la contemplación del tiempo pero estoy aquí, tan cerca de ti para contemplarte inevitablemente. Puedo andar con la seguridad necesaria para confesarte lo que siento por ti aunque obtenga un severo rechazo, siendo el peor de los casos, pero por lo poco o mucho que he llegado a conocerte, sé que me darás una sonrisa con un excusa escueta que me ayudará a bien vivir, inevitablemente, pero algo dentro de mí me dice que también has pensado esto, eso es peor, porque pongo en mi cabeza todos los escenarios posibles como los irreales y todo resulta positivo, todo está listo para ser una gran fiesta llamada vida pero es cuando llega la realidad, y pues, aceptarme y que dejes a tu novio por mí, será una demolición de tu vida. Has pasado tantos años con él que tus círculos de amistades como de sus parientes, han ya consagrado esa relación que se ha gestado durante muchos años y arrebatarte de las fiestas, de los eventos donde él organiza, participa o gestiona, es brindarte la sentencia de ser vetada de tu vida hoy en día; claro que sé esto porque soy hombre y como hombre sé perfectamente que no nos gustan esas acciones, ya sea cultural o algo en los cromosomas, pero no nos gusta que nos cambien por otro, y más si ese otro (en este caso yo) es mejor. Por Dios mismo, ese Dios que llega con el mensaje del amor y es el mismo mensaje que he visto en tus ojos cuando me siento a contemplarte para ofrendar mi vida a protegerte y amarte; que juro tratarte como mujer, como persona, como hermosa pareja en la vida pero sé que ahora tienes a una persona a tu alrededor, que me da mucho coraje saber cómo te trata, que no te permite crecer, que se ahoga en su soberbia al estar hablando siempre de él, añadiendo cientos de tomos a su egoteca, cuando eres una mujer con mucho que expresar y mucho por lo que debes volar. No me molesta que me rechaces, pero me preocupa que me aceptes. Sería renunciar a tu vida por esto, algo nuevo, algo de lo que no sabes qué pasará mañana, y... por eso es inevitable el que calle, que me guarde todo esto para un papel que me escucha desahogarme mientras el sonido del ventilador desgarra el silencio de mis pensamientos inevitablemente.

FRAGMENTO DE LA NOVELA: 13 de Julio; de Luis Antonio González Silva

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