miércoles, 13 de agosto de 2014

GRATITUD

Escribo estos versos desde la muerte,
he muerto, sí, entre llantos y cenizas
escribo esto que no quedará como mi epitafio
y entrego aquí un poema de amor
para que así logre encontrar un poco de redención
que se me ha negado por no tener en el corazón
un poco de ese brebaje místico
llamado amor...
espero, algún día, alguien logre leer este poema
y pueda descifrarlo, entenderme, conocerme
entre palabras llenas de símbolo
para que recite en voz alta, ante el viento
que no he muerto mientras lean mis versos;
vivir de prestado en el tiempo que me otorgan
para dictaminar que no he muerto, que no estoy,
que nunca me fui, que siempre estuve
nadando en los labios, en el aliento de las personas
que han encontrado en mis letras
un poco redención, lo que a mí se me ha negado
por callar, morir de amor entre las sombras
que llegaron para mirarme al espejo
y encontrarme con alguien ajeno a mí,
perder la cabeza, encontrarla y arrojarla lejos
en el fondo del cenote que se encuentra en el centro
del divino laberinto que he forjado
desde el centro hacia afuera...
díganles a todos, a quien decodifique estas palabras
que sufrí, que viví, que sonríe y lloré
de manera infinita, disfrutando cada emoción
hasta el límite mismo, romperlo, y volver a volar.
Amé con locura, morí cuando me arrancaron el corazón
y renací entre sonrisas y nuevas oportunidades:
amapola, amanecer, lujuria, salvación, comunión,
destino, suerte, camino, vereda, honestidad...
dejaré estas palabras para marcar un poco de lo que fui
y no juzgo a quienes llegaron a mí, o se fueron,
pero reclamo mi vida como bien vivida...
ahora aquí, sin emociones, digo adiós
pero espero que alguien descifre mis letras
y logre entregarme un poco de eternidad
que cuidaré como gotas en los ojos,
lagrimas de gratitud para el bien morir.


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