sábado, 23 de agosto de 2014

CAPUCCINOS DE CANELA

“¿Qué sigo haciendo?” Se preguntaba una y otra vez Paulina Barrionuevo al estar lavando los trastes usados para la cena que tuvo en solitario. Horas antes, ella había invitado a su novio a cenar en su departamento, todo, en aras de festejar que el Museo de la Cultura Maya la ha invitado a exponer parte de su material fotográfico… desde que recibió la llamada a su teléfono, no lo podía creer y de inmediato pensó en hablarle a Héctor, pero no contestaba, envió un mensaje de audio por whatsapp para expresarle la noticia, a lo cual, sólo recibió un icono de un pulgar arriba. Luego ella lo invitó a cenar a su casa; y ahora, está lavando los trastes de su cena en solitario. A Héctor se le hizo fácil cancelarle a último momento porque uno de sus amigos, Mario, su compañero inseparable de la preparatoria, se volvió a emborrachar y tuvo que ir por él. Paulina se preguntaba cada vez más si valía la pena seguir con su novio, un novio que pasaba más tiempo con su mejor amigo que con ella.

Mensaje de whatsapp: “Muchas felicidades, ya me enteré de tu exposición. ¡Enhorabuena! Espero podamos conversar (festejar) esto. Ciao”

—Apenas me conoce, apenas unos días… y tengo un novio con el que tengo años y le valgo…

“Muchas gracias Dante. Luego nos reunimos. Gracias.” Contestó, pero lo hizo con toda la melancolía que sentía por sí misma, si estuviera frente a él, sólo le hubiera sonreído con el mensaje subversivo de lo invita a preguntar más allá de lo que ahora ve…

“¿Todo bien? Mira que no es muy noche, si es que quieres platicar. Yo feliz.” Paulina observaba que puso atención a su mensaje: “No es nada”

“Cuando una mujer dice la palabra nada como respuesta, es que es todo, menos nada. Paso por un par de capuccinos de canela al Oxxo y lo platicamos con calma,  ¿te parece?” Ella sonreía al saber que entendió a la perfección su mensaje, incluso, se sintió aliviada.




FRAGMENTO DE LA NOVELA: 13 de Julio; de Luis Antonio González Silva

Instagram
Publicar un comentario