jueves, 7 de agosto de 2014

GRACIAS POR AMARME


—No, no, no. Ahora me vas a escuchar, Juliette.
—¡¿Qué?!
—Sólo te pido que me escuches para que luego te vayas.
—¿Escucharte qué?
—Nunca lo sabrás si no te quedas. —Juliette pensaba mi oferta.
—Está bien, tienes un minuto.
—¡Te necesito!
Sorprendida, dio un paso atrás para dar media vuelta. Fui hasta ella para tomarla del brazo y girarla.
—No, esta vez no escaparas. ¡Te necesito! ¡Te necesito, Juliette! —Dije.
Se soltaba de mi mano para seguir su camino. Otra vez fui hasta ella pero la abracé, y a regañadientes quiso librarse de mis abrazos.
—¡Déjame o grito!
La besé, nos besamos. Quería librarse pero poco a poco se entregó al beso. Acerqué mis labios a su oído y le dije tiernamente:
—Grita entonces… —Nos volvimos a besar.
—Pero sabes que yo no puedo amar… que yo…
—Mira, mujer, y pon mucha atención en esto: Te amo, y te necesito para protagonizar esta vida. No te pido que me ames de la misma forma que yo te amo.
—¿Cómo te puedo amar si no sé amar?
—Para que puedas amar debes ser amada, amada con locura y con razón. ¿Cómo entregar algo que no has tenido? Yo te amo, pero también te necesito en mi vida.
Una lágrima rodó por su mejilla, y cuando iba a limpiarse, detuve su mano, le besé su ojo, besé el recorrido de esa lágrima hasta la comisura de sus labios.
—Yo sé lo que siento, mujer.
—No te quiero hacer daño, Cuervo, no te enamores de mí.
—No, tú no decides qué puedo o qué no puedo sentir, Juliette.
—Pero…
La miré fijamente y con mi mano posada en sus labios para que callara, para que escuchara lo siguiente:
—Desgárrame la sombra, destroza mi voz, desnúdame, descarna mis alas y muérdeme hasta beber de mí… pero, pero por favor, trátame suavemente, Juliette.
Sonrió de manera maléfica, como siempre lo hacía. Esa vez, ella me besó, nos besamos.
Fuimos a un hotel, fue la mejor noche de esa nueva vida con ella, al menos eso creía, pero cuando desperté se había ido dejándome una nota en la cama:

“Lo siento, Cuervo, pero sabes que también debo volar. La luz se me comienza a extinguir. Gracias por amarme.”




Fragmento de la novela EL DIARIO DE UN SONÁMBULO (capítulo 30) de Luis Antonio González Silva




Instagram


Publicar un comentario