lunes, 28 de julio de 2014

OCHO LÁGRIMAS, UNA MÁS

I

Pones en mis labios tu nombre
para luego irte,
alejarte pensando que no pasa nada
y siembras en mí, mujer,
la semilla de tu recuerdo.

II

Hoy, volví a recordarte, mujer,
volví a caer en tus ojos
cuando cerré mis ojos
y sentí como el veneno
que un día me dejaste, volvía a mí.

III

Impregno estas letras
con lo ominoso de mi alma
por si las logras leer,
si logran llegar a ti,
tengas en los ojos un poco del veneno de ti.

IV

Confundes, me pierdes,
me llevas a saltar abismos
con los ojos cerrados...
lo disfrutas porque sabes
que por ti muero, por ti vivo.

V

Cansado de que las aves me vean llorar;
cansado de que el viento tenga
que ser quien limpie este rostro
que se ha roto por tu corazón.

VI

Mis brazos caen rendidos
de esperar tu cuerpo, caen fríos,
llenos de nada, de tu ausencia
y resignados a que no vendrás,
que morirán sin ti.

VII

Las estacas de este corazón
que lo hacen sangrar,
ya cumplen el trazo de los ríos de mi vida
en busca de su mar,
fuera de mí, fuera de todo.

VIII

Dentro de mis manos se gesta
el odio necesario para ofrendarlo a tu recuerdo
pero recuerdo que sigo amándote
y comienzo a odiarme a mí.




LA ÚLTIMA LÁGRIMA

Pues sí, tengo roto el corazón
si es que puede romperse;
fragmentarse en varios trozos
que al caer estallan
para no volver a unirse...
siento el aire pasar entre lo huecos
que ahora tiene mi corazón
delatando un silbido melancólico
para llevarme de la mano
al Monte Yomotsu, andar a ciegas,
como sonámbulo entre la oscuridad
para caer y no saber de mí...
pero no doy paso alguno,
me quedo aquí
lacerándome con recuerdos, aromas,
y esencias que se van perdiendo
entre tanta sombras que han llegado a danzar.
Cómo olvidarla, cómo negar su figura
vestida de porcelana blanca
con esos ojos lucíferos, tan tremendos
y monstruosos que hacían me arrodillara
a sus largas piernas que besaba
hasta caer con tu perfume, rendido de la noche...
tengo el corazón roto,
sangrando lágrimas y pereciendo a cuenta gotas
en espera de que llegue el alba
y me borre de esta tortura
que ahora se ha instalado
para hacerle el amor a mi alma.



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