miércoles, 16 de abril de 2014

TORMENTA

No hay peor nostalgia
que siente mi cuerpo por tu aliento.
Me duele mi piel,
me duele el pensamiento por estar contigo;
¡Quiero, desearte!
Mis ojos, extrañan tus ojos;
recorrernos con la vista,
conocernos con el tacto de la visión;
desentrañar cada secreto en esta comunión
Decir: "somos";
crearnos con caricias de placer;
construirnos un momento
de respiración entrecortada,
al final, ríos entre nosotros.
Eres como ese mar, tan salado,
tan cálido y que abraza al naufrago;
eres ese mar al que quiero llegar,
explorarte en cada gota tuya;
y yo, un río que con las lluvias de tempestad por ti;
me desboco en pasión
para llegar a tocar tus aguas de mar,
aguas de ti, ser de ti.
Un río, caudaloso con un rumbo
hacia tus aguas; me uno a ti,
unos unimos y me dices:
"¡Bienvenido!"
 Es el momento, en que hacemos magia.
Estrellas y cometas, salen de mí;
se implantan en tu universo
y bastedad de agua salada;
tu reflejo en mis ojos y el mío en los tuyos.
Nos revolvemos,
nos entregamos a un torbellino sin fin.
Juntos, compartiendo humedad,
calor, sobriedad y pasión por nosotros.
Jugamos al agua,
porque provenimos de ella;
somos amantes porque nos encontramos para serlo.
Somos un nosotros, y así, nos amamos.
Amo estar en tus curvas,
volumen de mar;
sus aromas de tranquilidad y pasión;
porque son lo que me incitan
a estar dentro de tus aguas,
dentro de ti, por ti.
Con la caricia suave de la mañana,
después de que la luna nos apasionó;
nos separamos momentáneamente,
hasta la nueva lluvia regrese.



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