sábado, 15 de marzo de 2014

¡TODO MUNDO PUEDE ESCRIBIR!

Todos alardean de las faltas de ortografía
pero se olvidan de los signos de puntuación,
y quienes hacen hincapié en dichos signos,
se olvidan de los recursos literarios...
dónde quedó la metáfora
que confunden empecinadamente con la comparación;
dónde está la antítesis, la hipérbole...
¿dónde? ¿Dónde están?

Pero creemos saberlo todo,
nos jactamos de saberlo todo
y por ello, olvidamos la imaginación.

La imaginación es aquello que nos une,
nos hace seguir,
romper límites y buscar,
encontrar nuevas fronteras
para volver a comenzar.

Tenemos un problema de palabras,
las pervertimos, las ponemos en la boca
como si fueran dulces
sin saber el origen de las mismas.

Nos vamos hundiendo cada vez más
y más dentro de un hórrido laberinto.
Qué caso tiene que me lea cien libros al mes
sino me hace volar la imaginación,
sino me hace vivir la realidad
para seguir descubriendo cosas.

¿Acariciar letras con los ojos
por el sólo hecho de alardear
que he leído media biblioteca de la ciudad?
¡Perdón! Mejor vean televisión,
encontraran cosas mejores.
De verdad, no es ofensa,
es recomendación.

¿La soledad es mejor que la compañía?
¿Qué un libro es la mejor compañía?
Dejen a un lado ese complejo de autosuficiencia...
somos humanos, vulnerables,
sangramos en cada herida.

Somos seres sociales, no diseñados para la soledad.
Hasta los animales buscan compañía,
por qué nosotros
debemos portarnos con la soberbia en la boca
y gritar lastimeramente
que la soledad es la medicina para todo,
para el mal de amor o para el mal de olvido.

Quién les siembra ideas tan burdas
como que la razón y el corazón son enemigos;
excusas, salidas fáciles
que nos revuelcan en la mierda de ser la raza dominante.

Todo mundo puede escribir
pero no todos saben escribir
porque van matando lentamente,
a cuenta gotas
la lámpara de hermoso aceite
donde emana la imaginación,
y buscamos vivir la vida de un libro,
de un personaje que nació
para morir apenas llegue el FIN.



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