miércoles, 12 de marzo de 2014

TENGO UNA CONFESIÓN PARA TI

Mujer,
quiero confesarte lo siguiente
y es muy probable que todo cambie,
porque así será.

Tus caricias me lastiman
pero provocan en mí
el placer más dulce de esta vida.
Me dices que soy tu amigo,
y eres mi amiga
pero no quiero seguir así.
Te amo,
no por pasar bien el tiempo contigo
ni por ser confidentes de la vida;
no, te amo porque estoy enamorado de ti.

Cuando besas mi mejilla
lloro por dentro,
deseo que tus labios toquen los míos;
besarnos para perdernos dentro del tiempo
y hacer que nuestros corazones
ardan en un solo ritmo.

Te extraño apenas no estoy contigo,
esto no es de amigos,
esto que siento no es de amigos
y de seguir así será traicionar
todo lo que tenemos.
Te amo, mujer,
y no quiero seguir diciéndote amiga
porque te veo como un hombre ve a una mujer,
te deseo, te admiro
y quiero pasar estos días que vendrán,
negros o blancos, pero contigo.

He querido arrancarme el alma
para secar tus lágrimas
en aquellos días,
gritarte el dolor que siento, contigo,
cuando tu corazón ha sangrado inmensamente;
y he sufrido mucho cuando te observo,
cuando te escucho triste
dentro de los brazos de alguien
que no soy yo;
pero debo callar
porque son momentos
en donde necesitas más de un amigo
que de alguien como yo.

No me pidas seguir esta amistad,
porque cometí el suculento,
amoroso, dulce error de enamorarme de ti,
loca, pérdida e irreductiblemente, de ti.
Esta confesión no es chantaje,
es algo que ya no puedo callar,
y ahora lo grito sordamente
para que tus ojos sean tocados
por el valor que no tengo
para confesarte el amor que siento por ti,
miedo al rechazo, tal vez;
pero es más el temor de seguir en las sombras
admirando tu luz, sin mí;
ser un cuadro en la pared, colgado,
siendo testigo de tu vida,
una vida sin mí
porque no quiero seguir siendo tu amigo,
quiero ser el compañero de tu vida.

Dirás que no somos compatibles, ¡qué bueno!
Habrá más qué descubrir.
Esta confesión
ha arruinado nuestra amistad,
ha sido minada por la verdad;
pensarás que podemos ser amigos
pero bien sabes que en tu interior todo cambiará.

No pierdo nada con intentarlo por única vez,
sólo diré esto, y nada más:

Mujer, divina ante mis ojos,
por quien daré esta vida de ser necesario
porque seguir amándote en secreto
es un infierno que debo vivir día a día,
callando lo que este corazón grita,
famélico de ti, de que lo tomes entre tus labios
y cantemos juntos el camino,
juntos de la mano, forjando nuestro destino.
Mujer, la decisión siempre estará en ti,
pondré las preguntas y propuestas en tus manos,
pero siempre serás tú
quien dé la respuesta a todo esto;
mujer, te amo,
mujer, al terminar de leer esto,
habrás ganado un corazón o habrás perdido a un amigo.



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