domingo, 23 de marzo de 2014

¿NUNCA ME DEJARÁS, VERDAD?

¿Nunca me dejarás, verdad?
No es reclamo
es para hacer conversación, contigo.
Pasa, toma a siento…
Quiero preguntarte tanto
pero hay una pregunta
que no quiero hacerte
y bien sabes por qué.
¿Cómo ha estado tu día?
¿Quieres agua? Lo sé,
es irónico ofrecerte agua
cuando en tus manos
nace el agua que se contiene
y en tu mirada
se logra apreciar
el agua embravecida y desparramada.
Me ha dolido la espalda,
no es para tanto
y he comenzado a hacer ejercicio…
¿Quieres un cigarrillo?
Siento que no debo ofrecértelo
pero me apasiona verte fumar
y saber que en cada bocanada
se observan historias tan maravillosas
que sólo un poeta logrará escribir
en tan pocas palabras.
¿Qué es el amor?
No te burles de mi pregunta,
aunque me gusta verte sonreír.
Es el sentimiento pueril de mi alma
rumbo a la eternidad
pero quiero saberlo, no quiero esperar.
Puedo pasar el tiempo
entregándote en las manos
las preguntas que sólo tú
podrás responder, sólo tú, amada mía.
¿Qué pregunta no te quiero hacer?
Veo que también eres curiosa,
sé que lo sabes
pero creo quieres que bañe
esa pregunta con mi voz
y con el roce de mis labios…
Es lo más amoroso
que alguien como yo te podrá ofrecer:
Amada mía, Muerte Dulce,
compañera y musa de los poetas;
Dime, Mujer del último día,
¿has venido a cortar el hilo de mí?

Ella sonrió,
apagó el cigarrillo
y me miró dulcemente…



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