sábado, 29 de marzo de 2014

EL JUEGO DE LA SEDUCCIÓN (poesía erótica)

I: ORIGEN

Fuego que nos inunda
con un largo pero fugaz
caudal de gotas;
esencia dulce y maligna
que trasvasa nuestras miradas
colocándonos muy dentro,
en el origen, centro de la emoción,
la materia perfecta
para arder al unísono,
volar, enredarnos
en un bello espiral
que nos llevará de la mano
a colocar con nuestros cuerpos
una estrella más en el firmamento.

II: FUEGO Y VIENTO

 Sangrar tu corazón oculto
con el ligero
pero fuerte toque de mis caricias,
sentir el fuego
que emana de tu alma,
sentirme llamado,
invitado a tu cuerpo.
Comer de ti
hasta quedar envenenado
por completo de tu nombre
e ir penando hora tras hora,
esperando el exquisito encuentro
de nuestros cuerpos
vestidos de viento y fuego.

III: PRISIONERO

 Toque sutil, casi prohibido sobre tu piel
para despertar la furia del amor,
salvaje y delicioso ritual
que danza en tu ojos
y me atrapan, me haces prisionero
sintiendo en el cuerpo
tu sabor a membrillo,
néctar que se derrama de tus formas
y voy sediento a ellas,
beber hasta caer rendido,
poseído, sonámbulo de ti.

IV: EXPLOSIÓN

 Me derramas, me derrites
y me tomas entre tus manos
para regresar a mi forma
que se posa sobre tu cuerpo,
lo cubre, lo resguarda, protege…
y me das la bienvenida en ti,
me invitas a invadirte, conquistarte
con la tierna guerra de besos,
caricias y manjares de la carne.
Nos forjamos en uno,
nos fusionamos en un suspiro
para separarnos en el estallido dulce
de nuestros cuerpos
y regresar al mundo
mucho más sedientos, uno del otro.

V: DUALIDAD

 Eres gloria, soy infierno;
eres fuego, soy el viento…
jugamos, viceversa;
te vuelves infierno y viento
y voy como fuego, como gloria
 a volar, vivir en tu cuerpo.

VI: CIEGOS

 Leernos como ciegos,
encontrándonos,
seducir uno al otro
para extinguirnos
del tiempo y del espacio
y emprender el vuelo
al cielo, pasando por suculento
calor de los infiernos.
Ciegos, hambrientos
uno del otro;
reconocernos con las manos,
aprendernos de memoria
para luego olvidarnos
y comenzar de nuevo
a explorarnos.

VII: DESNÚDATE

 Haz de mí un prisionero de ti,
tómame, bebe de mis labios
y muerde mi carne
para tener en el cuerpo
el cantar de tu alma.
Haz de mí lo que quieras;
deja libre el pensamiento,
desnúdate de miedos,
deja a un lado las dudas
y ven a reclamar estos labios,
estas manos, mis alas, mi cuerpo.

VIII: FINAL

Comamos de nuestra carne
hasta quedar sólo vestidos de deseo,
ahí, nos haremos el amor
y llegaremos a calcinarnos
con nuestro fuego,
ser polvo, empezar de nuevo.




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