lunes, 24 de marzo de 2014

DESPERTAR (poesía erótica)

La mañana llega,
se hace presente al tocar la ventana
y el sol entra tímidamente
para irse a posar en tu rostro.

Despierto,
observo con parsimonia tu figura a un lado mío,
marcar con la mirada cada forma tuya
y sonreír, sonrisa de fauno,
sonrisa de pensamientos dulces y ominosos.

Mis manos como aves de rapiña van
y retiran las sábanas
para dejarte expuesta, vestida de ti,
impregnada de tu bella piel blanca
que se deshace ante mis ojos,
con este cuerpo sediento de ti.

Es mi boca la que llega
al nacimiento de tu cabellera
para comenzar a comerte como fruto de vida
mientras que las manos
van el encuentro de tu cuerpo desnudo,
lo hacen de mí un prisionero,
marcándote con caricias el siguiente paso;
girarte, tenderte frente a mí boca al cielo,
saber que vienes despertando de los sueños
y colocar tus manos
presas de las mías sobre tu cabeza;
besar tus ojos, mejillas,
para encontrarme con tus labios
y seguir comiendo de ti el pan del deseo.

Sentirás como mi cuerpo va posándose en ti,
que tus piernas serpiente
despiertan de su letargo
para darme la bienvenida,
acercarme a tu cabellera,
descubrir tu oído
y recitarte tiernamente el deseo
de tenerte desnuda,
libre de sombras, ajena a la luz;
admirarte en palabras
que seducirán tu alma
indicándote la forma
en que pienso hacerte el amor,
recordando lo hermoso
que es estar dentro de tu cuerpo
y que me recibes cálido,
me abrazas con tu corazón de amapola,
me atrapas, me liberas
y vuelvo a entrar en ti.

Tus ojos quieren abrirse a la mañana
pero detengo su andar al callarlos a besos:

-No, mujer,
sigue así,
siente que vuelas en un sueño
donde vengo como viento
arrebatándote del mundo,
que soy un amante
de las noches lúgubres y milenarias;
que llegó a tu lecho
para morder tu cuello, sangrarte,
beber de tu vida para llevarte de la mano
a la vida de sombras
de un ser de eterna oscuridad.

Sonríes,
tus piernas serpientes se levantan
para envolverme,
sentir que entro
pausadamente en tu cuerpo.

Vuelvo a recitarte la locura de mi deseo
por reclamarte como mía,
seducirte salvajemente con palabras:

-Te penetraré,
me sentirás tocándote
sin caricias varias veces,
rozándote suave,
fuerte y dentro, mujer…

Un beso sella el pacto,
ritual de lujuria y amor
para dar paso a volar
por el hermoso valle de amapola
que se abre,
me da la bienvenida
para que lo invada,
lo conquiste y recorra profundamente
hasta tocar, acariciar tu alma
y mi sombra te penetre ferozmente
sin que logres contender tu voz.

La pasión cada vez se incrementa,
somos una galaxia a punto de explotar,
gritar amor, placer y locura;
estamos al borde
pero no me dejas caer
porque me atrapas
con tus piernas y brazos serpientes.
No soportamos más,
y la nada viene,
se hace presente para hacernos estallar
en un espasmo tan suculento
que te abre los ojos
y logras verme encima de ti
cuando nos llega la bella,
misteriosa muerte
dentro del capullo de un suspiro…

Nuestra respiración se abraza
como nuestros cuerpos
y ahí, cuando el sol
ha entrado a tocar toda la habitación,
vistiéndonos de él;
me acerco a tu oído
para darte la bienvenida a un día,
buenos días, mujer, buen día.



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