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Mostrando las entradas de marzo, 2014

EL JUEGO DE LA SEDUCCIÓN (poesía erótica)

I: ORIGEN
Fuego que nos inunda con un largo pero fugaz caudal de gotas; esencia dulce y maligna que trasvasa nuestras miradas colocándonos muy dentro, en el origen, centro de la emoción, la materia perfecta para arder al unísono, volar, enredarnos en un bello espiral que nos llevará de la mano a colocar con nuestros cuerpos una estrella más en el firmamento.
II: FUEGO Y VIENTO
 Sangrar tu corazón oculto con el ligero pero fuerte toque de mis caricias, sentir el fuego que emana de tu alma, sentirme llamado, invitado a tu cuerpo. Comer de ti hasta quedar envenenado por completo de tu nombre e ir penando hora tras hora, esperando el exquisito encuentro de nuestros cuerpos vestidos de viento y fuego.
III: PRISIONERO
 Toque sutil, casi prohibido sobre tu piel para despertar la furia del amor, salvaje y delicioso ritual que danza en tu ojos y me atrapan, me haces prisionero sintiendo en el cuerpo tu sabor a membrillo, néctar que se derrama de tus formas y voy sediento a ellas, beber hasta caer rendido, poseído, sonámbulo de ti.
IV…

XXIII (poemas al azar)

I
Te siento rondar en el viento, dentro de cada lluvia y en la caricia mortal del sol; te siento aquí, entre las sombras, perdida en un destello y en el canto de la alondra. Aquí estás, no te veo; no sé tu nombre, historia o lunares pero son detalles que se revelaran al momento hermoso del encuentro.
II
Me angustia el clima, la ignorancia vencible que crece más al pasar el día. No duermo por pensar en el maullido del gato, las explosiones vestidas de jueces y verdugos ni duermo por la música que escupe la radio; hay un todo en este mundo que me inquieta y que llega de rodillas para ser observado bajo la lupa, abstraerlo y volverlo poesía.
III
Comencé a llorar en público para que mis lágrimas vieran el mundo; dejaran de estar confinadas al egoísmo de mi vida y compartirla como enfermedad a todo curioso que me mira. Ni las lágrimas se libran del prejuicio pues todos las tachan de tragedia, de amargura o impotencia. La vida alegre también se llora, porque no todo es agua en la vasija ni todo es un inmenso mar. Bebamos del vino, co…

TE HARÉ EL AMOR SIN TOCARTE

Hacerte el amor no es entrar dulce en ti hasta caer desnudos, bañados en amor; es tratarte como mujer, dama, diosa ante mis ojos; acariciarte, seducirte sin tocarte sin olvidar que eres la mujer hermosa que danza libre ante la mirada. Te hago el amor entre caricias de mis palabras, al escucharte plácidamente para liberar tu cuerpo del día. Soy un hombre que te seducirá en todo momento, soñándote con tierna lujuria y consentirte a cada instante. Contemplar tus ojos de océano cuando se abren en júbilo con los detalles que coloco en tu día; espantar fantasmas y noches para que tu sueño te sea una delicia. Te haré el amor sin tocarte, sin cuerpos, delicadamente al recitarte el majestuoso destello que destilas al caminar y escribir sobre tu piel las palabras que intentan torpemente el vestirte, ensalzar la belleza de tu mirada. Hacerte el amor es tratarte divinamente como mujer.

MUJER (FARO ENTRE LA SOMBRAS)

Sin saber de tu vida puedo trazar en papel la luz que te irradia, que te nace desde ese corazón aperlado que grita amor, compasión, cariño.
Tienes una sombra que vive al sol, es normal, eres humana, dulce mujer con ciertas dudas y miedos pero que afrontas a tu paso.
Eres hermosa no por cuerpo, tu rostro o sonrisa; eres hermosa porque eres tú siendo tú y actuando como tú; eres mujer, tienes una vida que contar, que vivir.
Eres hermosa por vivir y que lo poco o mucho de ti, logras ponerlo en mis manos para jugar con tu esencia, crear una escultura para nunca más olvidarte, mujer.
Eres quien guarda dentro de su ser un poco de este corazón lacerado, pero lo entrego sin el temor de que lo olvides o lo tires en la arena; creo en ti, confío en ti.
Llevo tu nombre como amuleto contra la bestia de la tristeza, tu recuerdo es mi escudo y espada para los días, las noches y los momentos de ayer que regresan para burlarse en mi cara; luz hermosa, faro entre las sombras, mujer, divina en su mortalida…