lunes, 10 de febrero de 2014

SONRISA DE MUJER, FIGURA DE ÁNGEL


I

Tengo un portarretratos
esperando tu imagen
para llevarla en mis viajes,
ponerla en mi escritorio
y saber que estás a mí lado
aunque no te vea,
pero sentirte cerca
y lograr saber de tu mirada
que perforará mi alma,
la abrazará,
me acariciarás dulcemente
cada que observe tu imagen
dentro del portarretratos
que lleva años y años
esperando que seas tú
quien le dé vida,
seas tú
quien vista la oscuridad
con tu belleza.
Empacar mi equipaje,
siendo, mirar tu imagen,
posar en ella mis dedos
hasta tus labios
y sonreír tontamente
hasta perderme
en una sonrisa.
Admirarte, decirte todo
en el brillo de mis ojos
y saber que por ti
daré la vida si me la pides
pues eres tú,
quien me hace
beber la dicha infinita.
Tengo un portarretratos
esperando tu llegada...



II

Eres una sonrisa,
recuerdo,
pensamiento azucarado;
dulce de leche,
pedazo de luna
y polvo de deseo;
eres mujer, naciste mujer
pero ante mis ojos
eres diosa
de mirada golondrina
y piel de amanecer;
eres tierna,
eres brava, sensual,
¡tormenta de mujer!
Viento de Norte,
vendaval de sensualidad.
Eres una lámpara
que arde incansablemente
como estrella
en el jardín del cielo
pero nadas con una luz
más brillante,
faro de esperanza.
Eres todo, fantasía,
locura y halago
pero sobre todo esto
eres una mujer
que apenas sé su nombre
y ahora ando por el mundo
recitándole salvajemente,
delicadamente
cada que viene
a mis pensamientos.



III

Contemplarte,
suspirar un poco
de mi vida
sobre ti piel
para rodearte,
tomarte por sorpresa
cuando miras a otra parte.
Sentirás como mis manos
toman tu cuerpo,
lo cubro con mis caricias
que piden de ti;
buscar tus labios,
morderlos, hacerlos míos
beber de tu boca la muerte
y entrar en tu cuerpo
en una estampida de deseo;
penetrarte, saberme dentro;
sentirme abrazado
por la flor de tu luz
mientras mi sombra
van recorriéndote por dentro.
Observar tus ojos desvanecerse
por un momento,
morir por un suspiro
junto a mí
y sentir como el fuego
te inunda
mientras tus piernas
tratan de fundirme a ti.
Nuestra respiración
encuentra refugio
en leves besos
que llegan para limpiarnos
el deseo derramado.



IV

Aquí está mi mano,
en ella encontrarás
un apoyo, una fortaleza,
un laberinto y también
un faro en la oscuridad.
En mi mano tendrás
miles de cuentos
que narraré a tu oído
para desnudarte
de un día ominoso
y logres soñar.
En esta mano
que se expone
ante tus hermosos
ojos almendrados
será para cuidar
tus manos, tu alma
y sanar cualquier
herida que esté
en tus bellas
alas de ángel
para avivar tu sonrisa,
acariciar tu espíritu
y llenarte de energía
cuando sientas
que el día llega
tan pesado
que no lo puedas cargar.
Una mano para ti,
mi mano
que junto a ella
tendrás mis ojos,
labios, voz,
vuelos
y pensamientos.



V

Sentirás mi cuerpo
caer delicada
y salvajemente
sobre el tuyo,
como una noche
que abrazará
toda tu tierra
para seducirte
penetrando tu sombra
para llegar a tu alma,
nadar en tu cuerpo
y sellarte en un beso.



VI

No sé mucho de ti,
sabes casi nada de mí;
estamos en igual
de condiciones.
Estamos en el mismo terreno,
lugar virgen para partir;
eres una caja de Pandora
que se irá abriendo
para dejar al descubierto
cosas de ti…
Soy un laberinto
que se ha forjado de piezas
que se irán mostrando ante ti,
formando ante tus ojos almendrados
para me puedas descubrir.
Eres un secreto
que espera ser revelado,
se esconde, se anuncia…
Soy un misterio
que aguarda por la luz
que se destila de tu mirada.
Sonrisa de mujer,
figura de ángel
mostrada antes mis ojos
que han volado por cielos
tan ajenos, en espera
de anidar en los tuyos
para que juntos
vayamos intercambiando secretos,
complicidad,
que sólo se encuentra
en lo profundo de un misterioso laberinto
del secreto de la caja de Pandora.



VII

Te propongo
el fumar tu cuerpo
con mis besos, te reto.
Pondré en mis labios
tu piel para ir recorriéndola,
arriba, abajo…
sin dejar nada fuera de mí.
Te fumaré entera, por completo.
La propuesta está aquí,
es decisión de ti aceptarla;
pero no tardes
que mis labios están
famélicos de ti.



VIII

Sólo acércate un poco,
lo necesario
para tomar mi mano
y vayas sintiendo
como abandonando el suelo.
El cielo nos reclama,
pero la puerta de entrada
para el universo
que he construido para ti.
Deja que los demás
usen estas estrellas
y la luna, déjalos,
pues he construido
con mis propias manos
un universo sólo para ti.
Mereces estrellas
dignas de tus ojos
y miles de lunas rodeándote;
mereces lo mejor
no lo que todos han deseado,
regalado a la ligera.
Ven, sólo toma mi mano
y acércate un poco más.
emprendamos el vuelo
pero hagámoslo libres,
en plena decisión.
Habrá miedos, habrá de todo
pero es normal...
pase lo que pase
nunca te soltaré,
jamás estarás sola, ¡nunca más!








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