lunes, 3 de febrero de 2014

SEDUCCIÓN ENTRE PÁGINAS

I


Mientras leas estas palabras,
sentirás como voy desnudándote
para besar cada parte de ti,
abrazar tu piel con mis labios
y llegarán mis manos a profanar
con dulces caricias, tu cuerpo.
Tendrás en todo tu ser
un calor que no comprenderás
pero fluirá en ti de a poco
para abrazarte el alma;
te irás derritiendo entre mis manos
para tomarte, moldear tu esencia con ellas,
con mis besos también;
seguirás dejándote llevar por mí
hasta que tu boca tenga el mandato,
la indicación de que me quieres en ti.
Puedes sentir el calor volverse líquido,
inundarte de la pasión que provocamos
y voy explorándote, buscando tu corazón oculto
que abrazará mi corazón expuesto
para que juntos, dancemos alrededor del deseo
que hoy consumamos con nuestros cuerpos.
El fuego nos abraza, nos mantiene unidos;
nos sofoca, y apenas gritamos gemidos
que visten nuestros nombres
para ser entregamos en la explosión
del fruto de un orgasmo...
Todo, todo esto ha ocurrido
en pocos segundos, mientras tus ojos
le hacen el amor a estas letras
que han entrado a tu alma
y con éstas, hemos culminado
un abrazo de amor pausado.



II

Tomar tu cuerpo,
ir quitando cada capa de miedo
para tenerlo frente a mí,
entregado, expuesto
y deleitarme con tu cuerpo
que ahora se muestra desnudo,
listo para comer de él,
beber de ti hasta sentir tu aroma
recorrerme la sangre.
Volcarme en un viento cálido
que te abrazará, poseerá tu pensamiento
y tendrás en tu corazón la marca
de este encuentro
en donde tu cuerpo ante el mío
van jugando a estar unidos
en el entrar y salir, en el girar,
movernos a un ritmo que irá creciendo
como lo hace nuestro deseo.



III

Sé una adicta de mí,
de cada palabra
que se vierte aquí
para llenar tus ojos de mí,
inundarte el alma
y dejarte las caricias
que irán vistiéndote el cuerpo,
hacerlo estremecer
en cada emoción que muestro;
desnuda ante mí
porque así es como te pienso.
Tocarte los hombros,
besarlos y mis manos bajan
como si fueran ríos que buscan
de manera famélica su mar,
el océano de tu cuerpo
en aquel valle de femineidad
que reclama mi nombre
con cada respiración
que se agita en ti.
Tómame, se adicta de mí.



IV

Te dedico este poema
para que sea él
quien te haga el amor
sin siquiera tocarte,
de profanar tus labios,
tu piel que a mis ojos
se siente tan suave
y deliciosa al tacto de ellos.
En cada letra
sentirás una caricia
que te envolverá
en fuego y hielo,
tornado de emociones
al leer este poema
que te dedico
sin poner tu nombre
porque tu nombre
sólo se debe pronunciar
entre quedos suspiros.
Te haré el amor
dentro de un poema
que sabrás que es para ti
porque sentirás
los roces en tu piel,
tus ojos se dilatarán
y tu cuerpo emprenderá
el vuelo hacía el éxtasis
que llegará
mientras sigas leyendo...



V

En un café,
el poeta se reconoce
ante los ojos de su musa;
es ahí, justo ahí
cuando en un saludo
se van tejiendo
las letras
que se plasmaron en papel
y entre sonrisas,
se van despertando los poemas
para que vuelen lejos
y dejen el espacio necesario
para seguir conversando
en tan majestuoso encuentro.


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