jueves, 27 de febrero de 2014

POEMA DE LA SOLEDAD

No dejo de alimentar
a la esperanza,
continuo en el sendero
hacía ella,
quien no tiene nombre aún,
de la que no sé de su figura,
su mirada o su voz.
Dibujo en todos lados
la imagen evanescente
que llega en sueños
para acariciarme
la sombra
y alentarme a seguir.
He caído cansado
tantas veces
que dejé de contarlas
aunque el dolor
de la soledad
se mantenga presente,
seguiré caminando,
preparando esta vida
al perfeccionar
toda mi pasión
con el color de mis alas.
La soledad y la melancolía
siempre llegan
para seducir mi alma
pero me opongo a ello,
les confronto
porque mi camino
no es estar ahí,
es seguir adelante
para encontrarme
con ella,
la mujer que he soñado,
de la que no conozco
su nombre aún
pero desde hace mucho
la he llamado.
Este corazón arde
cada día
porque sea amado,
tomado entre sus manos
y pueda sostener su corazón
entre las mías,
comer uno del otro
para ser uno sólo.
Espero el día
en que mi nombre
sea acariciado por sus labios,
emocionarme al despertar
por encontrarla a mi lado,
recitarle lleno de gloria
lo que soñé con ella
no importando
el tenerla a mi lado.
Quiero contarle
de cada una de mis cicatrices
que han marcado mi sangre,
sombra y mirada;
relatarle de mi pasado
en homenaje al mismo
porque ahí me forjé
para ahora estar con ella,
de quién no sé
el brillo de su mirada
cuando le diga que la amo;
de ella, quien vendrá
para caminar juntos
por la vida
hacia la vida en la vida.
Sembraré en su boca
una sonrisa,
la cuidaré día y noche;
le alimentaré
con cantos dulces
que recitaré a su oído;
entre suspiros
la voy a proteger
para que florezca
y esa hermosa sonrisa
sea eterna.
Mis brazos vibran
en espera de su llegada,
como lo hacen
mis ojos, mi voz,
manos, alas, mi corazón...
llegan días blancos y negros,
todo lo afronto,
salgo avante de ello,
pero lo hago
teniéndola a ella
como escudo y espada
contra la tristeza.
Cuando ella esté llorando,
tomaré su mano
para llorar junto ella;
entréganos la fuerza necesaria
para respirar profundamente,
solucionar cada uno
de nuestros problemas.
Mis sonrisas se muestran
bastante impacientes
de navegar en su mirada.
Este cuerpo golpeado,
sanado, y lleno de amor
será para ella,
de quien no sé su nombre,
su religión, pasión
o la forma
en cómo cruza la pierna.
Hacernos el amor
en el cielo, la tierra,
en todos lados;
ser amor, cuerpo del amor
en la carne que seremos,
compartamos
al instante de olvidarnos
para comenzar a vivir
siendo uno,
ir forjando juntos
nuevos recuerdos
que sembraremos
aquí, allá,
en todos lados
contando la historia
a la nueva sangre
de cómo nos encontramos.
Desconozco de su cabello,
su pasado, lunares
y la forma de sus labios
pero sé bien de su espíritu
porque no tendrá miedo
a lo desconocido.
Seré su apoyo,
será mi columna,
seremos el nervio motor
que nos alentará
para continuar luchando
en el canto
de la hermosa vida.
Te amo, dulce amor,
seguiré esperando
al seguir caminando
porque nos vamos a encontrar
y sabremos cuando suceda,
porque las palabras sobrarán
al momento
de que nuestras miradas
se hagan el amor
apenas se toquen, se abracen,
llevándonos de la mano
a la vida eterna.



















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