jueves, 23 de enero de 2014

TE NECESITO

¿Cómo saber si te necesito si siempre estás aquí, amor mío? No quiero amarte, no quiero quererte con rabia y defenderte de todo porque no eres inútil.
¿Cómo saber si te necesito, amor mío? Sé que necesito mis pulmones para respirar, mi sangre para vivir y un corazón que me da el ritmo de vida; los necesito, como necesito un cigarrillo antes de dormir y una copa de vino tinto, un buen cabernet sauvignon chileno pero también hay muy buenos vinos nacionales; los necesito también para no escribir.

¿Te necesito, amor mío? ¿En verdad te necesito?  Necesito saber si te necesito o sólo es un simple capricho de estudiantes que juran llamar a eso amor, porque de amor no quiero vivir, quiero vivir de mi vida, pero en ella meterle pedacitos de amor de ti.
Necesito necesitarte, pero siempre estás aquí, amor mío. No me dejas libre, no me dejas solo porque si me dejas solo sabes bien que me invaden los pensamientos más oscuros y ominosos; pero aun así no me dejas solo, me dejas amarte, hacerte el amor, me dejas en ti y te escribo, pero me dejas contigo. Déjame solo, quiero saber si en verdad te extraño como te lo digo o sólo te extraño como trámite para un “te amo” o  verte desnuda caminado elegantemente por la habitación, nuestro cuarto. Necesito saberme de ti necesitado por ti, necedad mía de necesitarte, de saber si te necesito o sólo es capricho. Quiero necesitarte porque de amor, de querer y frases que se derraman por todos lados hacen de la vida un basurero de sentimientos de plástico. Amor mío, amor de mí que no sé si necesito, déjame solo un rato, el tiempo necesario para necesitarte.

No quiero amarte, no quiero quererte… quiero necesitarte, quiero que me necesites y que yo te necesite. Al final, verás que no es amor, sino la vida real y eso es mejor.

-Luis Antonio González Silva-




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