domingo, 19 de enero de 2014

POEMA DE LA PRIMERA CITA

I

Distancias que se acortan,
giran y se desprenden del alma
para dar paso al encuentro;
sucesos de actos que no comprendemos
pero somos, nosotros, el claro ejemplo,
resultado de todo ello.


II

Nos miramos en un suspiro tan furtivo
que logró hacer latir nuestros corazones
al punto de desbordarlos,
inundarnos uno con el otro
y emprender el camino
de entregarnos nuestros nombres,
honrando el encuentro
dentro de un suspiro furtivo
y sellando el pacto de volver a vernos
con una sonrisa tan sincera
que la misma verdad se convierte
en tremenda belleza negra.


III

El encuentro planeado ha llegado
pero no le resta nada a la casualidad
porque se van destilando las sombras
en finos hilos que entretejen nuestra historia
y nos vamos despidiendo de la soledad
entre palabras, miradas y suspiros
que hacen detener el tiempo
e irnos a vivir juntos a la eternidad.


IV

Decirle adiós a este encuentro
es mediante un beso entregado
que pacta la siguiente cita,
instante para volver a vernos.


V

Cuando tú y yo nos encontramos
en un mundo plagado de locos,
nadando en un caldo de casualidad
para luego tener una cita,
la primera, la que más se disfruta
y se relata en todas las historias…
nunca pensamos ni en nuestras peores fantasías
que esa primera cita jamás terminaría.


VI

Tantos años que llevamos juntos,
caminando de la mano,
mirando las mismas estrellas
y sabernos, darnos cuenta
que nuestra primera cita es eterna.
Hoy, simplemente, amorosamente,
aquella primera cita la llamamos vida.





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