jueves, 30 de enero de 2014

PARA OLVIDAR A ALGUIEN HACEN FALTA DOS

Para olvidar a alguien hacen falta dos, obviamente, porque debemos conocer a una persona que después pasara a formar parte de nuestra memoria, y para olvidar se necesita: el que olvida y el que es olvidado.

El que olvida toma la decisión (de cierta manera) de olvidar a esa persona que en este caso es el olvidado, mientras que este último sin saberlo es olvidado poco a poco con los nuevos días y experiencias del que olvida. Es un juego de dos en donde el que es olvidado desaparece lentamente (si es que bien se puede usar la palabra desaparecer) de la mente del que olvida porque ya lo ha decidido así. El que olvida tiene una razón (generalmente varias razones) para olvidar a una persona y ya sea porque se convierte en el símbolo de un pasado o de una mala experiencia, mientras tanto, el que es olvidado tiene en su mente al que lo está olvidando y mantiene vivo ese recuerdo con lo que se confunde con esperanza.  El que olvida da pasos hacia adelante para que cada día le traiga nuevos accidentes que le ayudaran en el crecimiento de su esencia  y en algunos casos afecte a su sustancia, es decir, el que olvida toma el camino hacia adelante sin mirar atrás; caso contrario para el que es olvidado que trata de quedarse en el camino para esperar el regreso de quien lo está olvidando. Ahora, después de un tiempo el que es olvidado toma la decisión de olvidar (inútilmente porque en realidad no podemos destruir los recuerdos, al menos no naturalmente) y se convierte en automático en el que olvida y el que olvida (hablando de la primera persona en esta lectura) pasa a ser el que es olvidado aunque como ya emprendió el camino a olvidar a una persona, pues ya no le afecta que sea olvidado, de hecho desde que comenzó a olvidar esperaba que por arte de magia la persona que estaba olvidando comenzara a olvidarla también pero no es tan fácil todo esto. Se invierten los papeles en este juego de dos pero es uno de tantos juegos de querer olvidar como una decisión irreductible, pero no es así, porque difícilmente olvidamos a las personas que queremos olvidar, mas en cambio, el seguir adelante con nuestra vida, responsabilizándonos con cada paso que damos y reconociendo a las personas que nos han ayudado a formarnos para obtener la suficiente capacidad de aceptar nuestro pasado, para vivir el presente y así lograr responder a toda acción, reacción y repercusión de nuestra vida. No podemos olvidar pero podemos aprender a como recordar.




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