jueves, 23 de enero de 2014

CIGARRILLO (poema erótico en prosa)

En esta noche, ya fuera de todo ruido que la ciudad pueda entregar, es cuando me siento en mi habitación a oscuras para tener un poco de calma, sentir paz en mí y dejar mis demonios jueguen un poco y dancen en esta oscuridad. Enciendo un cigarrillo y la llama de mi encendedor ilumina por un instante las negruras que me acompañan; el cigarrillo deja escapar un sutil humo que como hilo se teje en el espacio para que mi mente haga una divina telaraña. Aquí, con la brasa ardiendo iluminando tímidamente mis pensamientos es cuando comienzo a recordarla, a sentirla fluir lentamente en mí.

Siento su cuerpo latir junto al mío, sus manos acariciar mis hombros y espalda, sentirla ahora destilarse en mí. Sus labios sobre mi piel, su aliento cálido como una mandarina recién cortada; su cabello acariciar mi rostro sometido a sus besos. Ella me abraza, cierra un candado con sus brazos sobre mí. La abrazo para no dejarla ir, soñar que no se irá y sentirla en mí fluir. Nos besamos para confesarnos todos y cada uno de nuestros pecados, encontrar juntos la gloria que nos ha acompañado en tantas noches que nos entregamos. Siento tu cuerpo desnudo tratando de entrar por mi poros que desean atraparte, siento tu cuerpo gritar su calor y unirse a mi cuerpo famélico de ti, amor. Nos mostramos libres, sinceros y llenos de deseo. Estamos ahí, estamos ahora con el amor entre nuestros cuerpos esperando unir los corazones. Mujer, tu corazón secreto recibe y abraza mi corazón expuesto para unirnos y crear un solo corazón, un corazón que por un instante nos llevará la muerte pequeña, a la muerte contigo, corazón abierto.
Nos hacemos uno, nos fusionamos lentamente al pasarnos de tu cuerpo al mío, nadando de regreso en nuestros ríos. Queremos desgarrarnos la piel, descubrirnos por completo. Estallar al momento, como dos estrellas colisionando en la inmensidad del vasto universo. Eres mía, soy tuyo, somos uno; cambiamos de alma, de cuerpo y detenemos el tiempo.

El cigarrillo se ha terminado, la oscuridad es plena y despierto de esta fantasía, sueño de ti. Suspiro tranquilamente con la última bocanada de humo que aún vive dentro de mí. Sentado ahí, llevando la cabeza hacia atrás para el cielo imaginario admirar, ahí, contemplando como mis demonios se han cansado de jugar y sentir que la vida me abandonó por un instante por tu cuerpo recordar. Esta noche te pienso una vez más, porque ya no quiero tenerte en mí; quiero que mis cigarrillos los pueda fumar en paz.

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