jueves, 5 de diciembre de 2013

DOPPELGÄNGER

¿Más café, caballero?
Sí, gracias.
¿Espera a alguien más? Dijo la mesera.
A mi Doppelgänger…
¿A quién?
No nada. Sí espero a alguien más pero en lo que llega, ¿me puedes traer un vaso con agua y con hielos? Sonrió amablemente y se fue. Minutos después, a quién esperaba llegó; un poco tarde, pero llegó.

Hasta que conozco a ese cuervo negro, loco y ciego. Dijo de manera ufana, tratando de llamar la atención en el lugar. Me levanté para estrechar su mano pero él, sin conocerme, me abrazó.
Es un placer conocerte Diego. Dije.Hasta que veo de frente al poeta con el que me comparan.
Perdón, pero eres tú el que anda copiando mi estilo. Que no se te olvide que Diego Martín Santomé, sólo hay uno.  
¿Siempre eres así de efusivo? 
¿…y siempre eres así de callado y misterioso? Respondió con fuego en la mirada, como si lo hubiese ofendido.
Curiosidad, no es común conocer a otro poeta de buen nivel. Tengo más preguntas que hacerte, Diego, pero se irán destilando con el café.  
Yo tengo una muy buena para ti, Cuervo. ¿Cómo miras la vida? Sólo no me digas esas pendejadas poéticas, entre gitanos no podemos leernos las manos.
Me gustan los habanos y la tauromaquia, se disfrutan lentamente en un ritual; pero veo que optas por la estocada en el primer acto. Está bien, te diré, pero esa misma pregunta la deberás de contestar bajo los mismos lineamientos.  
¿Entonces? Si eso también me ibas a preguntar es porque sabes como yo sé, que no vemos la vida como cualquier otra persona.
No diría que "cualquier otra persona"; pienso más en el hecho de abrir más los ojos, Diego.
Sí, lo que sea. Somos poetas, trátame a tu nivel. Yo también conozco esos trucos de Jedi… ¿Te sorprende mi cultura pop? 
No, de hecho no. Prefiero eso a andar leyendo. Tú sabes, me siento como un médico que todo el día da consulta, revisa pacientes y opera; para llegar a su hogar y encontrarse que amigos como familiares lo esperan para que los revise. Te debe pasar igual que a mí, prefieres un programa televisivo que un libro. La mesera llegó para tomar la orden de Diego.
Ya veo convergencia entre nosotros. No me equivoque al venir. Sigues sin responder mi pregunta.
La mayoría creé que todo lo miro de forma bella y que me siento a esperar la inspiración. La poesía es un acto amoroso donde el 90% es transpiración y el 10% restante es inspiración. El conocimiento para mí, lo es todo. Es el único camino a la vida con los ojos abiertos…
…cómo querer hablar de amor o sensualidad si uno no conoce los factores físicos, biológicos, filosóficos del cuerpo humano; si uno no conoce la moral y la ética como condicionantes humanas en un mar de vicisitudes, ¿cómo hacer poesía? -Interrumpió  para luego golpear sus manos, eso era evidente, él piensa como yo, y viceversa.  
Exacto; no te pasa que ves el vuelo de un colibrí y sabes, no a la perfección, pero conoces toda la mecánica implicada en ello.
Así es, Cuervo. ¿Sabes lo difícil que es esta vida? Claro, claro que lo sabes. Ver el mundo ante un microscopio, analizarlo todo hasta el último hilo y callar, guardar el más profundo de los silencios porque no todos pueden entenderte…
No sólo eso, también el poder sentir como los sentimientos se te desbordan como mares en la peor tormenta. Saber que la alegría y la tristeza deben vivir en total comunión pero en nosotros explota miserablemente. Es difícil, lo sabemos bien. Llorar sin motivo aparente para sanar el corazón, reír como loco sin nada presente. Lo malo también, es que esas emociones las proyectamos a quienes nos rodean. Dije.
Me siento como el Rey Midas, todo lo que toco me hace vibrar y lo transformo en poesía. Pero tienes que ver las ventajas, Cuervo, cuando haces el amor, dime si no es una experiencia majestuosa. ¡Por favor! Seamos honestos. -Sonreí en complicidad a su argumento.
Nuestra conversación se alargó bastante; comentamos anécdotas, la historia de cada uno en el camino de la poesía y algunos proyectos a futuro. Con cada respuesta y pregunta entregada en la mesa, nos íbamos dando cuenta de lo parecidos que somos pero tan diferentes al mismo tiempo. Antes de dar por terminada la conversación, Diego hizo la última pregunta de su arsenal.
¿Por qué te haces llamar "Cuervo"?
El cuervo, símbolo en algún momento del dios sol, Apolo; es también ícono del renacer, así como un fénix pero calladamente y es porque la diosa Morgana los usaba para saber dónde había muerte y dar paso a la nueva vida; hasta Odin tenía a sus fieles Huginn y Muninn… uso el nombre de cuervo por todo esto, y también porque considero a los poetas así. Nacemos blancos pero optamos por vestirnos de negro para rendirle tributo a quién fuimos ayer, renacemos cada día y acompañamos en duelo a los sueños rotos, la esperanza perdida y las promesa olvidadas. Soy un cuervo negro, loco y ciego, volando en el enorme mar de la soledad…
Una respuesta muy poética, quedamos en que eso no sería necesario pero me gustó y acepto tu respuesta.
Dime, ¿no usas un nombre así? -Diego pensó un momento, sacó un par de billetes de su bolsillo para dejarlos sobre la mesa y mirarme de manera retadora.
Sí, desde hoy, tú me conocerás como Doppelgänger.


Se marchó. Su última respuesta dio a conocer todo. Ahora, Diego y yo, somos rivales.





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