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Mostrando las entradas de noviembre, 2009

LA CARTA QUE NUNCA TE ENVIARÉ

¡Hola!, espero te encuentres bien.
Sé que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te escribí pero no lo creía necesario; eso último que pasó me bastó para entender que lo nuestro había terminado y por más que hiciera, jamás volveríamos a estar juntos. ¡Espera! Esta carta no es para reclamarte nada, estoy feliz como sé que tú lo estás también; no te quiero recriminar ni cuestionar nada. Para todo hay momentos y como la flor florece al primer rayo del sol y muere después de dar paso a la vida; así fue lo nuestro, un ciclo que me ha traído nostalgia por ser feliz. Te escribo desde la cabaña donde pasamos un tiempo juntos. ¿La recuerdas? Es esa cabaña tan pequeña, tan rustica, que al momento de verla no pudimos contener un abrazo. Los escalones a la entrada crujían a cada paso. Quien entró primero fuiste tú, eso me gustaba mucho de ti, que no tenías miedo a lo desconocido y en algún momento que te debo confesar, creía que eras una mujer que tenía miedo a una araña, a un ratón o a cua…